20100219

Incoherencias

(...)
Durante aquel período no pudo nunca reconstruir el semblante de Elsa.
-Se había alejado tan misteriosamente de mi espíritu, que me costaba un gran esfuerzo recordar los rasgos de su fisionomía.
Luego dormía o cavilaba. Refiriéndose a esos tiempos, Erdosain me decía:
"Yo creía que el alma me había sido dada para gozar de las bellezas del mundo, la luz de la luna sobre la anaranjada cresta de una nube, y la gota de rocío temblando encima de una rosa. Mas, cuando fui pequeño creí siempre que la vida reservaba para mí un acontecimiento sublime y hermoso. Pero a medida que examinaba la vida de los otros hombres, descubrí que vivían aburridos, como si habitaran en un país siempre lluvioso, donde los rayos de la lluvia les dejaran en el fondo de las pupilas tabiques de agua que les deformaban la visión de las cosas. Y comprendí que las almas se movían en la tierra como los peces prisioneros en un acuario. Al otro lado de los verdinosos muros de vidrio estaba la hermosa vida cantante y altísima, donde todo sería distinto, fuerte y múltiple, y donde los seres nuevos de una creación mas perfecta, con sus bellos cuerpos saltarían en una alfombra elástica"
-Entonces le decía: "-es inútil, tengo que escaparme de la tierra"



Fragmento de "Los siete locos" de Roberto Arlt

20100211

Diccionario del Nuevo Orden Mundial Parte 1


Por Eduardo Galeano

Apartheid. Sistema original de Africa del Sur, destinado a evitar que los negros invadan su propio país. El Nuevo Orden lo aplica, democráticamente, contra todos los pobres del mundo, sea cual fuera su color.



Bandera. Contiene tantas estrellas que ya no queda lugar para las barras, Japón y Alemania estudian diseños alternativos.

Comercio, libertad de. Droga estupefaciente prohibida en los paises
ricos, que los paises ricos venden a los piases pobres.

Costos, calculo de. Se estima en 40 millones de dólares el costo mínimo de una campaña electoral para presidente de los Estados Unidos. En los paises del Sur, el costo de fabricación de un presidente resulta considerablemente mas reducido, debido a la ausencia de impuestos y al bajo precio de la mano de obra.

Creación. Delito cada vez menos frecuente.

Cultura universal. Televisión.





Desarrollo. En las sierras de Guatemala: No se necesita matar a todos. Desde 1982, nosotros dimos desarrollo al 70% de la población, mientras matamos al 30% (General Héctor Alejandro Gramajo, ex ministro de Defensa de Guatemala, recientemente graduado en el curso de Relaciones Internacionales de la Universidad de Harvard. Publicado en Harvard International Review, edición de primavera de 1991).

Deuda externa. Compromiso que cada latinoamericano contrae al nacer, por la módica suma de 2 000 dólares, para financiar el garrote con el que será golpeado.

Dinero, libertad del. Dícese del rey Herodes suelto en una fiesta infantil.

Gobierno. En el Sur, institución especializada en la difusión de la pobreza, que periódicamente se reúne con sus pares para festejar los resultados de sus actos. La ultima Conferencia Regional sobre la Pobreza, que congrego en Ecuador a los gobiernos de América Latina, revelo que se ha logrado condenar a la pobreza a un 62,3 por ciento de la población latinoamericana. La Conferencia celebro la eficacia del nuevo Método Integrado de Medición de la Pobreza (MIMP).

Guerra. Castigo que se aplica a los piases del Sur cuando pretenden elevar los precios de sus productos de exportación. El mas reciente escarmiento fue exitosamente practicado contra Irak. Para corregir la cotización del petróleo fue necesario producir 150 mil daños colaterales, vulgarmente llamados víctimas humanas, a principios de 1991.



Guerra fría. Ya era. Se necesitan nuevos enemigos. Interesados dirigirse al Pentágono, Washington DC, o a la comisaria de su barrio.

20100201

Semper Fidelis XIV



16.
Fueron quince horas atroces arriba del bus. Angustia, débil sueño, no sabía como acomodarse en el asiento luego de un par de horas. Josefina se había "escapado" de su casa poco antes de la medianoche. Le había dicho a sus padres que pasaría la noche en lo de una amiga. Tuvo suerte de llegar a tiempo a la Estación de Ómnibus de Frias, donde estaba por partir el último micro del día hacia Buenos Aires. Con sus ahorros, que eran prósperos, pagó el boleto de ida y tenía suficiente para los boletos de regreso de Silvio y de ella.
La ciudad lucía gris, fría, una triste llovizna caía sobre la gente. Apenas salió de la estación, se subió a un taxi. Sacó del bolsillo de su sobretodo el papel donde el comisario Nactas de Frías, le había detallado el nombre y la dirección de la comisaría donde estaba detenido su amado.
-Lléveme a la comisaria número 13 por favor- dijo
-Ah, la 13, si si, la conozco, está un poco lejos, te va a salir unos cuantos pesitos corazón- exclamó cuasi gritando el obeso taxista que conducía el automóvil.
-No hay problema, dese prisa por favor- Estaba nerviosa, mientras miraba el gris paisaje de ahí afuera, sujetaba con fuerza su bolso.
Al cabo de unos quince minutos el auto llegó a destino. Pagó el viaje. Se bajo del auto y se topó con el viejo edificio de la comisaria 13 de Caballito. Decidida caminó hacia la puerta. Siguió hasta el mostrador de redacción.
-Hola que tal, Buenas tardes quisiera ver a Silvio Bustamante-
Una oficial flaca, rubia, de unos cuarenta años la estaba esperando.
-Si, cual es su nombre señorita?
-Mi nombre es Josefina Furesi
-Parentesco con el detenido?
-Soy su prometida
-Aguardeme aqui unos segundos, por favor...-
Entonces la oficial se va hacia el interior del destacamento. A los dos minutos vuelve con otro uniformado, morocho y obeso, con ojeras gigantescas.
-Que tal señorita, soy el comisario Aranda, para servirle-
-Buenas tardes comisario, vuelvo a repetir, quisiera ver a Silvio Bustamante, que está detenido aquí-
-Lamento decirle que el detenido, ya no se encuentra mas acá, fué trasladado esta mañana al hospital psquiátrico Santa Mónica-
-¿Como? ¿Porque Razón?
-Me temo que no le puedo dar esa información señorita-
En ese momento Josefina abre su bolso y saca un mazo de billetes violetas de cien pesos que estaban sostenidos con una gomita. Saca uno del montón y lo pone sobre el mostrador.
Aranda mirá hacía los cuatro costados y con su mano derecha toma el billete y murmura:
-Lo encontramos nadando solo en el riachuelo, tenía en su poder una piedra diamante de incalculable valor, y quedó detenido por presunto robo a una joyería-
-Entonces tendría que estar aqui!, porque fué a parar al hospital?
-Cuando llegó a esta unidad, no paraba de decir incoherencias, de delirar, llamamos a un médico para que tratara de calmarlo, después de revisarlo nos recomendó que lo internaramos en un neuropsiquiátrico para que sea observado-
-Dios mio, esto no puede ser verdad, ¿que es lo que tiene?
En ese momento, el robusto comisarió se pone a buscar en el libro de actas, se coloca unos diminutos anteojos en su vasto rostro.
-Según el diagnóstico del doctor Melgarejo... Bustamante
Silvio... posee una alteración psicológica conocida como... Esquizofrenia hebefrénica con trastorno esquizotípico y trastornos de ideas delirantes.
-Aranda, necesito verlo, por favor-
-Me temo que no va a ser posible, para visitarlo necesita la orden de un juez y eso puede tardar- Dijo el comisario,
mirando para todos lados.
La muchacha saca otra vez de su bolso el grueso fajo de billetes violetas. Saca tres y los pone sobre el mostrador. Aranda vuelve a mirar hacia los cuatro costados, los toma y se los pone en su bolsillo. Toma el teléfono marca un número y dice.
-Oficial Silva, deje de dormir en el móvil y venga a base, le tengo un trabajo, tiene que acercar a una persona a un hospital, apurese!-
-En un momento el oficial Silva, la acercará al hospital, la puedo ayudar en algo más?-
-No, gracias, muy amable comisario Aranda-
-Siempre estoy para servirla señorita- Aranda volvió hacia su oficina, pidió un café y que no lo molesten a menos que valga la pena.

Unos cuarenta minutos después Josefina estaba frente a la puerta del Santa Mónica. Celebró bajarse ya del patrullero que la trajo hasta allí. Tuvo que soportar la insufrible conversa del conductor. El oficial Silva había quedado maravillado cuando la muchacha le dijo que venía de Santiago del Estero.
-Buena suerte paisana!- Le dijo el policía al marcharse.
La joven respiró ondo y habrió la puerta vieja y llena de humedad del establecimiento. Caminó unos metros hacia la recepción. Una empleada de seguridad robusta, la esperaba.
-Buenas tardes, en que puedo servirla?-
-Vengo a ver a un interno, Silvio Bustamante se llama-
-Lo lamento señorita, no es el horario de visitas en este momento-
-Vengo de parte del comisario Aranda de la comisaria número 13.
La vigiladora frunció el seño. Josefina, arta ya de tanta burocracia. Sacó otra vez el fajo de billetes, sacó un par y los dejó arriba del teclado de su computadora. La empleada de seguridad toma los billetes, se los pone en el bolsillo, se levanta y saca las llaves de la pared.
-Acompáñeme, en este momento no tenemos doctores, no creo que hoy venga ninguno, asi estamos, pero si se te arma algún bolonqui con los locos, es problema tuyo, llamo a la policía y te la arreglás vos con Aranda, estamos?
-No hay problema, gracias
-Bueno, pasá, el bonito de Silvio está en el segundo pabellón.
Siguieron hasta el segundo pabellón y la vigiladora abrió las llaves.
-Bue, listo, es acá, si hay algún problema, tratá de escaparte por la ventana-
-Muchas gracias de nuevo, es usted muy amable.
Era un salón bastante grande, con doce internos. Reinaba la paz en ese lugar, ocho miraban la tele, uno dormía, dos jugaban al ajedrez y Silvio estaba sentado en una cama, mirando hacia la pared.
Josefina, que lo reconoció enseguida, se acercó rapidamente hacia el. Cuando se iba acercando, notó que Silvio estaba hablando.
-Te vuelvo a repetir Semper, tiene que haber otro tipo de revolución, porque siempre recurrimos a la violencia para solucionar las cosas? Exclamaba el muchacho frenéticamente hacia la pared.
-Silvio, estas bien?
-Jos... Josefina!!- Silvio y Semper quedaron boquiabiertos.
El joven se levantó de la cama y se abalanzó sobre ella y la abrazo. La abrazo con fuerza. Sus lágrimas humedecían el hombro de su amada.
-Donde estuviste todo este tiempo Silvio, porque nunca me llamaste?- Decía Josefina entre sollozos.
Silvio la mira a los ojos, se sientan y le paza a contar lo sucedido durante su estadía en Buenos Aires, el secuestro y su estadía en la comisaria, mientras Semper trataba de conquistar a la muchacha con todo tipo de halagos y piropos.
-No te puede escuchar, infeliz!- Exclamó Silvio con fuerza.
-Amor, que te pasa, estas bien?
Silvio sonrió.
-No me hagas caso por favor, me tenes que sacar de acá por favor Jose-
-Obvio que te voy a sacar, te saco y nos vamos de aca, juntos los dos-
-Vamonos ya por favor- Silvio la tomo de las manos y comenzó
a agitarse.
-Ahora no va a poder ser, me tenes que esperar unas horas, tengo que hacer un par de cosas-
-Por favor sacame de acá-
-Te juro que voy a volver, amor, quedate despierto esta noche, tratá de que todos se duerman.
-Esta bien Jose, te estaré esperando, amor mio- mientras una lágrima pasaba por su rostro.
Sus labios se entrelazaron en un apasionado beso. Luego la joven se marchó hacia la puerta. Semper saltó de la cama y fué tras de ella. Se puso en frente y le dijo:
-Cosita rica, ¿pensás en estar con este cretino toda tu vida?
La joven no notó su presencia, lo traspazó y siguió su camino. El duende la siguió con el brazo derecho en alto y el puño cerrado.
-Ahora me ignorás, pero ya te tendré en mis brazos y te desposaré, alimaña!- Exclamó con toda fuerza.
La muchacha cerró la puerta del pabellón justo enfrente de las narices de la criatura.

20100123

Radar Busnelli - Onironauta



Un vago arcaico de millones de viajes
Está a punto de dejar la ciudad
Dicen que solo habla por hablar
Va el bohemio en el tren
sin mirar atrás

Porque el ya despertó

La gente circula en cubos de cristal
irrompibles, van por la ciudad
miles de antenas te dicen lo que pensar
te falta el oxígeno,
no puedes despertar.

Pero el ya despertó.
Es hora de despertar.


Ellos fabrican el comedero
donde te peleas con otros cerdos
por las sobras que caen debajo
Alejate de ahi y toma mi mano
despertemos de este sueño horrible

El ya despertó
Es hora de despertar
Te presento el mundo real
al salir de nuestro caparazón.

20100115

Galletitas de Barro



La reiteración de desastres naturales que ha soportado Haití en los dos siglos desde que logró la independencia de Francia muestran la vulnerabilidad de la nación caribeña ante las fuerzas extremas del clima. Lo que ocultan es el mayor impacto perjudicial de la intervención extranjera que aseguró que la gente común de Haití –el país más pobre en el hemisferio occidental– permanezca empobrecida. Tal situación dejó al país vergonzosamente mal equipado para evitar y lidiar con calamidades como la que enfrenta actualmente.

En Haití, a sólo 90 minutos de vuelo desde Miami, la democracia raramente tuvo una oportunidad. Entre 1956-1986, el país estuvo dominado por el dictador asesino François “Papa Doc” Duvalier y su apenas menos autoritario hijo, Baby Doc. Cuatro años después que Baby Doc huyera a Francia, un joven y dinámico sacerdote católico llamado Jean-Bertrand Aristide llegó al poder en una elección democrática con casi el 70 por ciento de los votos. Pero su teología de liberación y su deseo de aumentar el sueldo promedio de los trabajadores no le cayeron bien a la pequeña elite del país o a sus partidarios en Washington; fue derrocado dos años después por un golpe apoyado por la CIA.

Aristide regresó al poder con la ayuda de los marines de Estados Unidos despachados por la administración Clinton, y luego fue reelecto por un segundo término. Sin embargo sus esfuerzos por aumentar los sueldos en un país que se había convertido en una fábrica explotadora de trabajadores para la industria de la indumentaria en Estados Unidos, y su negativa a ceder a las exigencias del Banco Mundial y del FMI, enojaron nuevamente a sus opositores. En 2008, Estados Unidos –que ahora está enviando fondos de emergencia– bloqueó más de 500 millones de dólares en asistencia internacional.

Cuatro años más tarde, Aristide fue nuevamente obligado a dejar el gobierno por una coalición de intereses comerciales y ex soldados, apoyados por elementos de la administración Bush y el Partido Republicano. La falta de inversiones ayudó a crear un país en el que tres cuartos de la población vive con menos de dos dólares por día. Sólo el sub-Sahara de Africa es más pobre y sólo Somalia y Afganistán sufren un déficit peor de calorías. En los mercados, las galletitas hechas de barro y sal horneadas al sol son vendidas a los más pobres de los pobres.

Mientras, menos de la mitad de la población de ciudades como Puerto Príncipe, donde los pobres están apretujados en villas miserias controladas por bandas tales como Cité Soleil o en campamentos precarios fácilmente inundables, tiene acceso al agua potable. Las casas baratas construidas sobre las empinadas laderas apenas pueden aguantar una lluvia tropical, ni hablar de un terremoto.

Esta pobreza afecta directamente el paisaje. A diferencia de su vecina República Dominicana, a Haití le queda menos del 2 por ciento de sus bosques; la mayor parte fue talado para exportar o para la industria carbonífera. Cuando un huracán golpeó a Haití hace dos años, más de 1000 personas murieron alrededor de la ciudad de Gonaives, mientras en Cuba –donde las tormentas son más fuertes– murieron muchos menos. En Haití, la ausencia de árboles hace que las inundaciones barran el área.

Mucho se escribirá sobre el “pasado caótico” de Haití y su status como “estado fallido”. Hay muchas razones para haber llegado a esa situación; pero pocas tienen que ver con el golpeado pueblo de Haití.

FUENTE

20100111

Semper Fidelis XV (Anteúltimo capítulo)

15.

Le dejaron el teléfono de la seccional a su disposición. Escoltado por dos agentes que se quedaron esperando a unos metros, marco primero el número de su casa. El timbre sonó cuatro o cinco veces, nadie atendía. Probó marcando de nuevo. Sonó varias veces, pero en su casa nunca atendieron. Entonces marcó otro número, el de Josefina. Sonó un par de veces y levantaron el tubo.
-Hable!- Dijo con autoridad una voz ronca del otro lado.
-Hola que tal, soy Silvio, podría pasarme con Josefina?-
-Silvio?, Silvio que?
-Silvio Bustamante, Don Zaqueo, es usted?
-No chango, número equivocado- El sonido del corte de comunicación fue atroz.
Marcó el número otra vez, podría haberse equivocado. El tono volvió a sonar un par de veces. Lo atendió la misma voz ronca.
-Hable!
-Don Zaqueo, ya se que es usted, podría pasarme con Josefina, es muy importante!
-Pero chango, deje de molestar, usted se fue y la olvidó, ella también lo olvidó, ella esta con otra persona ahora, ella se va a casar dentro de poco, Adiós. Clock!
-Pp, pero....- a Silvio no le salían las palabras y la comunicación se cortó otra vez.
Furioso, intentó marcar una vez mas. Pero los policías que lo acompañaban se lo impidieron.
-Solo se permite una llamada y ya la hiciste pibe- Dijo uno de los agentes y lo tomaron de los brazos.
-Pero no pude comunicarme con nadie
-Nos importa muy poco, ya nos vas a contar de donde sacaste ese diamante-
Entonces lo llevaron a la fuerza otra vez a la celda. Luego de abrirla lo empujaron hacia dentro, el muchacho cayó al piso. Desde el suelo vio los pequeños pies del gobling, que se sentó, lo miró a los ojos y le dijo:
-Y? como te fue? como esta mi pebeta? nos viene a buscar?
El muchacho se incorporó, se sentó en la cama de concreto, puso sus manos sobre su rostro y comenzó a llorar, a llorar desconsoladamente. Gruesas gotas de lágrimas se escapaban de entre sus dedos.
-Hey, amigo, no sea maricón, sabes que no me gustan los blanditos- Dijo Semper, con los brazos en jarra.
-Es Josefina, se va a casar, como me pudo hacer esto?- Dijo Silvio expulsando lágrimas
-Como nos pudo hacer esto? que perra inmunda
-Su padre me dijo, que se iba a casar, que me olvidara de ella-
-El viejo dijo eso? entonces no te hagas la cabeza, pascuato!-
Silvio siguió llorando. La criatura sacó de su bolsillo un pañuelo y se lo dio.
-Ahora secate las lágrimas, antes de que te abofetee, decime quien nos va a venir a buscar.
-No he podido comunicarme con nadie-
-Silvio, eres un infeliz-
El duende se sentó en el suelo, encendió su pipa y comenzó a darse golpes en la frente, mientras que el joven no dejaba de sollozar.

De pronto se escucharon pasos y voces que venían acercándose a la celda. Ya se veían sus sombras que iban agrandando.
Apareció un sujeto con delantal blanco, supuestamente era un doctor. Escoltado por dos agentes.
-Acá está doctor, dice que estubo secuestrado por una vieja tres meses, se escapaba a Santiago Del Estero, tenía en su poder un diamante, dijo que se lo regaló un duende- Dijo uno de los policías al doctor. Luego se acercó al muchacho y le dijo:
-El es el doctor Melgarejo, es médico psiquiátrico, el te puede ayudar pendejo-.
-¿Quién es este mentecato? Manifestó Semper, alzando los brazos y colocándose al lado de Silvio.
Entonces el médico se adelantó a los policías y se puso enfrente del joven. Sacó una cuchara de madera de su bolsillo y le hizo sacar la lengua. Le examinó la boca, luego el globo de los ojos con una lupa. Le hizo respirar profundo, escuchó sus pulmones. Se puso una mano en la barbilla y quedó pensativo. Después dijo:
-¿Podrían dejarme un rato a solas con el muchacho?
-¿Es necesario?
-A veces el paciente se siente intimidado con gente armada y con uniforme, el paciente no tiende a despejar sus emociones por completas y eso para un psiquiatra es muy importante- Dijo en tono serio el doctor.
-Bueno, usted es el profesional aquí- Los agentes dieron media vuelta y accedieron a las peticiones del doctor.
El médico miró hacia atrás, se aseguró que los agentes se alejaran y volviendo la vista a Silvio, tomó el rostro del muchacho con las dos manos a la altura de las mejillas, casi apretándolo.
-Escuchame pendejo, yo te puedo hacer salir de acá, invento cualquier trastorno psíquico, cualquier nombre científico, estos boludos se comen el verso, vas al loquero un par de días, luego te firmo el traslado a Santiago y de ahí escapas- Le dijo el psiquiatra, hablaba rápido, nervioso, su rostro parecía cansado, tenía unas ojeras enormes, como un oso panda.
-Por favor doctor, estoy en sus manos- Silvio parecía esperanzado.
-Una vez adentro del hospital borda, nos repatimos el botín, por cierto, quiero el cincuenta porciento-
-Cincuenta porciento de que?- Preguntó el joven, asombrado.
-Del robo, o ese diamante apareció como por arte de magia?, no me creo el verso del duende yo, vamos mita y mita, y los cagamos a todos-
De repente Semper se pone en medio de los dos, mira al rostro de Silvio y exclama:
-Silvio, despachá a este infeliz por favor!-
-Doctor, lamento informarle que no hubo ningún robo, todo lo que dije fué verdad- Dijo Silvio, solemnemente.
-Te lo pido con una mano en el corazón, si me ayudas, yo te ayudo, estoy en la lona, desde que el jefe de gobierno, ajustó los gastos para los hospitales mentales, mi vida es una mierda, gano miseria, tengo seis hijos, dos con
problemas de adicción, no aguanto mas, me tenés que ayudar.- Suplicó el doctor.
-Doctor, me encantaría ayudarlo, pero no tengo plata, no robé nada, lo único que quiero es ver a mi familia.
-Es una pena, voy a declararte como insano igual, tenés una semana para pensarlo en el Borda, si me decís que no, vas a Batán-
-Pero que infeliz este tipo, pesado como el solo- exclamó el duende agarrándose de los pelos.
Los agentes regresaron, se llevaron al doctor, cerraron la celda.
-Hoy pasas la noche acá, aver si se te acomoda la memoria, vamos a ver lo que nos dice el doctor, decile a Pepe Grillo que te ayude a escapar- Dijo uno de los policías en tono burlón. Y se fueron riéndose a carcajadas.

Silvio se recostó mirando al pequeño cuadrado con rejas, que hacía las veces de ventana. Con una tristeza inmensa y con el corazón roto. No sabía que esa misma tarde, Josefina partió hacia Buenos Aires para rescatarlo.

Continuara....

20091210

Más satisfecho, más feliz



Más satisfecho, más feliz, más productivo,
cómodo,
sin beber demasiado,
ejercicios regulares en el gimnasio
(tres días por semana),
mejorando las relaciones con tus empleados socios coetáneos,
a gusto,
comiendo bien,
(nada de cenas de microondas y grasas saturadas),
un mejor conductor, más paciente,
un auto más seguro
(el bebé sonriendo en el asiento de atrás),
dormir bien
(sin pesadillas),
sin paranoias,
cuidadoso con todos los animales
(nunca ahogar arañas en el desagüe),
todavía en contacto con los viejos amigos
(disfrutando un trago de vez en cuando),
hay que comprobar con frecuencia el crédito en el banco (moral) (agujero en la pared),
favores por favores,
cariñoso, pero no enamorado,
órdenes de caridad social,
los domingos supermercado de circunvalación
(nada de matar polillas o echar agua hirviendo a las hormigas),
lavar el auto
(también los domingos),
ya sin miedo a la oscuridad, o a las sombras del mediodía,
nada tan ridículamente adolescente y desesperado,
nada tan infantil, a un ritmo mejor,
más lento y más calculado,
sin oportunidad de escapar,
ahora trabajando por cuenta propia,
preocupado (pero impotente)
un facultado e informado miembro de la sociedad
(pragmatismo en vez de idealismo),
sin llorar en público,
con menos oportunidades de enfermarse,
neumáticos con agarre en mojado
(foto del bebé con el cinturón en el asiento de atrás)
un buen recuerdo,
aún llorando con una buena película,
aún besando con saliva,
ya no vacío y frenético como un gato atado a un palo
al que llevan a una mierda congelada por el invierno
(la capacidad de reírse ante la debilidad),
calmo,
más satisfecho,
más saludable y más productivo,
un cerdo en una jaula, medicado con antibióticos.

Radiohead

20091205

Semper Fidelis XIII


14. El loco del diamante

Cuando despertó estaba acostado en posición fetal. La superficie que hacía las veces de cama era muy dura. El lecho de cemento en el que se encontraba le hizo dormir la mitad del cuerpo. Lentamente se fué incorporando. La parte izquierda de su cuerpo comenzó a hormiguear, se tocó la frente y notó que tenía un importante chichón.
Entonces comenzó a recordar que horas antes, lo había detenido la policía porteña. Todo comenzó cuando se acercó a la boletería de la estación de ómnibus de Retiro. El boletero de la única ventanilla que atendía en ese momento lo encontró hablando solo, metiendo la cabeza en su mochila, con el rostro y cuerpo llenos de fango. Silvio no tenía dinero por eso Semper le dio uno de sus diamantes de colección para que pueda pagar el viaje.
Al ver la hermosa piedra preciosa que ofrecía el joven para pagar el periplo, el empleado de la estación presionó disimuladamente la alarma silenciosa que se usa para llamar a la policía porteña.
Solo tardaron unos cinco minutos en llegar al lugar. A unos metros de él, estacionó un móvil de la policía federal, se bajaron dos agentes. Se acercaron a Silvio y le pidieron algún tipo de identificación. El muchacho había olvidado su libreta de enrolamiento, que era lo único que lo identificaba, en lo de Gladys. Al no tener suerte con su pedido, los agentes comenzaron a interrogar a Silvio y el clima se puso tenso.
-¿A donde tenés pensado ir con esa facha? Dijo uno de los policías, con des confianza.
-Me voy de regreso a mi pueblo, a Frías, Santiago del Estero.
-No es bueno salir sin identificación, déjenos ver que tiene en la mochila.
-No, no puedo, son cosas muy personales las que llevo aquí dentro- Silvio comenzó a ponerse nervioso. Sudaba sin disimulo. Entonces empezó a forcejear con los agentes. En el medio del forcejeo, Silvio deja caer el diamante al suelo. La piedra preciosa brillaba en el piso. Brillaba también en los ojos de los policías. Que lo tomaron de los brazos y le colocaron unas esposas.
-Base Tango cuatro, solicito información, si hubo una denuncia de robo, tengo conmigo un NN, posible sospechoso de robo de joyería, procedo llevar al detenido a la seccional para averiguación de antecedentes, cambio- Dijo uno de los agentes usando la radio del móvil policial.
Al oír estas palabras, Silvio comenzó a gritar.
-Un momento, acá hay un malentendido, yo no robé nada, solo quiero irme a mi pueblo, odio este lugar, odio Buenos Aires!-
-Te invito a que te calmes. Dijo uno de lo policías. Pero Silvio siguió, casi lagrimeando.
-Este diamante me lo dio un duende que me ayudó a escapar de una casa donde me tenían secuestrado hace meses, era una señora vieja y gorda-
-Callate la boca carajo, y metete al auto "secuestrado"- Y lograron meterlo forzosamente.
-¿No me creen?, fijense dentro de mi mochila, ahí está el duende, el les explicará todo lo sucedido, salí Semper!
-Mira flaco, quedate tranquilo o vas a ser dañado- Dijo el copiloto.
-Dejá de inventar historias, no te hagas el piola, ademas tenés una baranda como que si hubieras cruzado el riachuelo nadando- Dijo el otro, furioso, dándole un puñetazo al volante.
-Pero como puede ser! Que injusticia, yo no tengo que ir preso, tiene que ir la señora que me secuestró, la culpable de todo esto! Dios!. Y comenzó a llorar.
-Che, a este mas que llevarlo al destacamento habría que mandarlo al borda, jeje-
Estas fueron las últimas palabras que escuchó Silvio, antes de un terrible golpe con la cachiporra en la frente, que lo hizo perder el conocimiento.

Ahora había recordado todo. De a poco se fueron uniendo todas las piezas de su cabeza rota. Se tocó otra vez el chichón, dolía, pero al parecer no era nada grave. Miró a su alrededor, era una celda precaria, llena de humedad, con una cama de cemento y una letrina incorporada. De pronto siente que le tocan el hombro.
-La verdad, no te podes quejar, tenes un baño al lado de tu cama, que nivel!- Semper, la alimaña, volvió a aparecer.
-Vos!, monstruo, enano de mierda, ahora aparecés!- Gritó Silvio, furioso.
-Yo diría que bajes la voz, se corrió la fama de que estas majara, no derrapes- Le dijo el duende, guiñando un ojo.
-Hijo de puta, por hacerte caso a vos, mirá donde terminé-
-Tomalo con calma Pascuato, te prometo que vamos a salir de esta, solo tenés que pedir una llamada y llamás a tu casa, van a tener que venir a buscarte, pensá un poco, pensá y salís-
-¿Porque no apareciste cuando me detuvieron, evitaríamos todo esto?
-¿Vos sos pelotudo?, te imaginaste a dos policías interrogando un duende?, además esos dos pedazos de mierda, eran seres ultra materialistas con ningún grado de senbilidad hacia lo sobrenatural, quedaron maravillados con el diamante, además solo me pueden ver pelotudos como vos, sensibles, que creen en el amor y esas boludeces, me entendés?-
-Necesito hacer una llamada a mi casa- El joven comenzó a gritar, llamando a los guardias.
El duende apoya su cabeza sobre los barrotes de la celda. Parece resignado.
-Demonios! esto es lo que tengo que aguantar para casarme? Estar en esta celda con olor a orín y humedad, soportando un infeliz, cargado de mala suerte. Mierda, estoy podrido del ser humano y toda su miseria. Ojalá la humanidad se termine pronto-

De pronto llegó un guardia.
-¿Porque tanto alboroto?
-Oficial, según la ley, tengo derecho a hacer una llamada, déjeme hacerla- Dijo, solemne, Silvio.
-Haber, esperame unos minutos, ahora vengo ya estoy con vos- El guardia dijo esto sonriendo y volvió.

-Ahora te aconsejo, que te calmes y no seas tan lelo de nombrarme otra vez, porque van a mandarte al loquero, me entendiste?
-Si- Suspiró el joven. Asintiendo con la cabeza.

20091204

Yuppie

Vos sos tu Dios
tu timón y tu escaño
y nada se interpone en tu camino

Vos ganás, ganás y ganás
pero el sol está cada día mas furioso
Igual, no tendría que importarte
Mientras el bazar de la humanidad persista
ositos y guirnaldas
kilómetros de basura
el canto de oscuras palomas
empapa a todos

********

Vos, yo y toda la turba
quemándose en el fuego
puedo ver las llamas ...
Todos los días en mis sueños
Puedo verte huir despavorido
todo en el fuego.


20091129

Semper Fidelis XI


13. "Habeas Corpus"
Ya era casi mediodía. Comenzaba a sentirse el fulgor familiar en la casa de los Bustamante. Forzada por Josefina, Doña Blanca hizo un llamado telefónico a la Facultad de Derecho, donde su hijo habría de estar cursando.
Desde Buenos Aires le habían dicho que no tenían registro de ninguna persona llamada Silvio Bustamante, que ya era la quinta vez que llamaban en el día, que se dejaran de molestar, que probaran llamando a la policía.
Un sudor frío comenzó a brotar de los cuerpos de doña Blanca y Josefina. La ansiedad y la angustia se hicieron presente.
-Vamos a la comisaría-
Dijo doña Blanca, sin levantar la voz, para no alborotar a la familia.
La comisaría del pueblo estaba a unas diez cuadras. Entonces salieron de prisa hacía el destacamento. Por la preocupación no emitían palabra alguna, solo se escuchaban sus pasos.
Josefina transpiraba, la angustia la hacía poner aún mas bella. Llevaba puesta una blusa con un lascivo escote que segregaba todo el vigor de su juventud. Sin duda es la mas linda del pueblo. En el transcurso de su caminata fue acumulando piropos, halagos y suspiros. Doña Blanca se encargó de interceptar todas esas lisonjas con su mirada férrea y mordiente.
Llegaron a la comisaría. Había un patrullero estacionado en el frente y la puerta estaba abierta. Entraron. El silencio reinaba en el lugar. En el despacho principal se encontraba un joven durmiendo, con su rostro y manos apoyados en un libro de actas.
-Buenas tardes, venimos a hacer una denuncia!- Rugió doña Blanca.
El joven despertó de un salto.
-Si, si, si se, señora, en que la puedo servir- Dijo el joven agente, desviando sus ojos para el escote de Josefina.
-Mi hijo partió hacia Buenos Aires hace tres meses y no sabemos nada de él, ¿puede hacer algo?
-Ehh...- Su vista quedó clavada en Josefina.
-Mire señor, le pido que me mire a la cara, no nos falte el respeto-
-Bueno, eeeh, tranquilícese señora-
-No me tranquilizo un carajo, quiero hablar con el comisario!- Gritó dando un puñetazo sobre la mesa.
Haciendo caer una taza con café y una silla, el joven fue rápidamente hacia atrás, a la búsqueda del comisario. Desde el fondo se escuchaban gritos.
-Pero quien es el energúmeno que osa despertarme de mi siesta!- Gritó una voz grave y rasposa.
Minutos después otro agente, viejo, gordo y de bigotes anchos entró en escena.
-Buenas Tardes señoritas, ¿en que puedo servirlas?, soy Mario Nactas el comisario-
-Buenas tardes excelentísimo señor comisario- esbozó la señora en tono sarcástico, y siguió:
-Busco a mi hijo, hace tres meses que partió hacía la capital y no sabemos nada sobre el.
-Mm, dejeme ver, mmm- Nactas, frotó su grueso bigote un par de minutos.
-Vamos a tener que consultar telefónicamente a la central porteña si tienen algún dato de su hijo, deme su nombre por favor-
-Silvio Eusebio Bustamante-
-edad?
-19 años
-Estado civil?
-Por ahora soltero, pero la chica que está mi lado es su futura esposa.
-Eso solo pasará si lo encuentran, no?- Dijo el joven soñador, acercándole un mate amargo a su jefe. El muchacho que dormía hasta hace unos minutos, parecía estar mas despierto que nunca y no quitaba sus ojos de Josefina.
-Iñiguez, ¿no tenés otro trabajo que hacer, chango? le reclamó el comisario. El muchacho se fue cabizbajo.
-Bueno, lo que podemos hacer nosotros es hacer un llamado a Buenos Aires, aver si nos dicen algo, eh?, pueden esperar sentadas allí- El comisario señaló unas sillas de plástico que estaban al lado de la puerta de entrada.
Se sentaron. Esperaron veinte, treinta, cuarenta minutos, una hora, hora y media, hasta que Josefina no aguanto mas, fue hacía el despacho y empezó a golpear con fuerza.
-¿Pero porque tanto alboroto? ¿No ven que hay gente intentando ... trabajar aca?- Se acercó Nactas, furioso con la voz ronca que lo caracteriza. Se frotaba los ojos, los tenia hinchados, como que si hubiese estado durmiendo.
-Queremos saber que le dijeron de Buenos Aires, si saben algo de Silvio- Gritó Josefina, enérgica.
-¿Que Silvio?
-¿Me esta bolaceando? Hicimos la denuncia hace una hora!- La muchacha volvió a gritar con furia.
-Este... disculpe, espereme unos segundos- La cara del comisario se ruborizó.
A los pocos segundos vino con una hoja.
-Llamamos a la unidad Porteña, nos dijeron que esta madrugada encontraron en el barrio de Retiro a un NN que se hace llamar Silvio Bustamante, lo encontraron hablando solo, y haciendo desmanes en la vía pública y que está detenido.
Doña Rosa y Josefina quedaron consternadas, con la boca abierta. Se tomaron de la mano.
-¿Como está el? preguntó la señora, casi sollozando.
-No tenemos información sobre eso, es lo único que sabemos.
-Ustedes podrían hacer un Hábeas Córpus- Dijo Josefina.
-Eso no existe mi niña.
-¿Como que no? creo que usted no sabe nada y es un estúpido-
-Señora Bustamante le tendré que pedir que tranquilize a su hija, o la voy a tener que arrestar por desacato a la autoridad-
-Espere, mi comisario- Iñiguez, entró rápidamente con un libro, el título era "Enciclopedia De Policía de la Provincia de la A a la Z"
Y redactó:
Hábeas Corpus: El habeas corpus es una institución jurídica que garantiza la libertad personal del individuo, con el fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias. Se basa en la obligación de presentar ante el juez, a todo detenido en el plazo de 72 horas, el cual podría ordenar la libertad inmediata del detenido si no encontrara motivo suficiente de arresto.
Este término proviene del latín hábeās corpus [ad subiiciendum] ‘que tengas [tu] cuerpo [para exponer]’, "tendrás tu cuerpo libre" siendo hábeās la segunda persona singular del presente de subjuntivo del verbo latino habēre (‘tener’).
El joven terminó de leer, en forma solemne.
-Iñiguez, hoy lleva una ganada, uno a cero, Ayude a las damas, encárguese del papeleo correspondiente, estoy orgulloso de usted, lo felicito.
Dijo Mactas, golpeándole el pecho y se fue para su oficina. Alzando las manos, bostezando.
Después de estar un largo rato con Doña Blanca, llamando a la comisaría que estaba Silvio, intentando inútilmente hablar con él. Josefina corrió a su casa a buscar dinero y un ligero equipaje. Esa misma noche se iría para Buenos Aires.

Continuará...

20091126

Perros




Hay que estar loco,
Hay que tener verdaderamente la necesidad,
Hay que dormir parado,
cuando uno está en la calle
hay que ser capaz de elegir carne fácil
con los ojos cerrados.
Y después ir por la presa en silencio,
siguiendo el viento, fuera de la vista,
hay que atacar cuando el momento es el adecuado,
sin pensar.

Y después de un tiempo,
uno puede ponerse a trabajar en temas estilísticos puntuales,
como la corbata del equipo
y el firme apretón de manos,
una cierta mirada en los ojos y la sonrisa fácil.
Hay que lograr la confianza
de la gente a la que uno le miente,
así, cuando te dan la espalda,
uno tiene la oportunidad de clavarles el cuchillo.

Hay que tener un ojo
siempre mirando sobre el hombro,
Es claro que se va a poner más difícil,
y más y más difícil
a medida que uno envejece.
Sí, y al final uno termina empacando
y volando al Sur,
escondiendo la cabeza en la arena,
otro triste viejo
solo y muriéndose de cáncer.

Y cuando pierdas el control,
vas a recoger la cosecha que sembraste.
Y mientras el miedo crece,
la mala sangre se aletarga y se vuelve piedra,
y ya es tarde para dejar caer ese peso
que solías delegar en los otros.
Así que, que te vaya bien cuando te ahogues,
a medida que te vas hundiendo,
solo del todo,
arrastrado hacia abajo por la piedra.

Tengo que admitir
que estoy algo confundido:
a veces me parece
como si estuviera siendo usado.
Tengo que mantenerme despierto
me tengo que sacudir de encima
este malestar que me persigue,
si no tolero mi propio terreno,
¿cómo podría encontrar la salida de este laberinto?
Sordo, ciego y mudo,
uno sigue simulando
que todos son prescindibles
y nadie tiene verdaderos amigos.
Y pareciera que lo que hay que hacer
es aislar al vencedor,
y no hay nada nuevo bajo el sol:
y uno termina pensando que no hay nadie
que en el fondo no sea un asesino.

Que creció en una casa llena de dolor,
que fue entrenado para no escupir en el ventilador,
a quien el Hombre le dijo qué tenía que hacer,
que fue quebrado por personal entrenado,
a quien le pusieron collar y cadena,
a quien le palmearon la espalda,
que se estaba escapando de la manada,
que era sólo un extraño en la casa,
a quien molieron a palos al final,
a quien encontraron muerto en el teléfono,
el que fue arrastrado hacia abajo por la piedra,
el que fue arrastrado hacia abajo por la piedra.



Dogs

You gotta be crazy, you gotta have a real need.
You gotta sleep on your toes, and when you're on the street,
You gotta be able to pick out the easy meat with your eyes closed.
And then moving in silently, down wind and out of sight,
You gotta strike when the moment is right without thinking.

And after a while, you can work on points for style.
Like the club tie, and the firm handshake,
A certain look in the eye and an easy smile.
You have to be trusted by the people that you lie to,
So that when they turn their backs on you,
You'll get the chance to put the knife in.

You gotta keep one eye looking over your shoulder.
You know it's going to get harder, and harder, and harder as you
get older.
And in the end you'll pack up and fly down south,
Hide your head in the sand,
Just another sad old man,
All alone and dying of cancer.

And when you loose control, you'll reap the harvest you have sown.
And as the fear grows, the bad blood slows and turns to stone.
And it's too late to lose the weight you used to need to throw
around.
So have a good drown, as you go down, all alone,
Dragged down by the stone.

I gotta admit that I'm a little bit confused.
Sometimes it seems to me as if I'm just being used.
Gotta stay awake, gotta try and shake off this creeping malaise.
If I don't stand my own ground, how can I find my way out of this
maze?

Deaf, dumb, and blind, you just keep on pretending
That everyone's expendable and no-one has a real friend.
And it seems to you the thing to do would be to isolate the winner
And everything's done under the sun,
And you believe at heart, everyone's a killer.

Who was born in a house full of pain.
Who was trained not to spit in the fan.
Who was told what to do by the man.
Who was broken by trained personnel.
Who was fitted with collar and chain.
Who was given a pat on the back.
Who was breaking away from the pack.
Who was only a stranger at home.
Who was ground down in the end.
Who was found dead on the phone.
Who was dragged down by the stone.

Pink Floyd (Waters, Gilmour).

20091113

Semper Fidelis XII



12. "La Fuga"
Era madrugada. La escarcha cristalina ya se hacía notar sobre el lampiño césped del fondo de la casa de Gladys. Una luna llena, enorme y brillante iluminaba la helada y fantasmal noche. Silvio y el duende escapaban sigilosamente por la ventana. Haciendo el menor ruido posible. La familia Rotwailler dormía adentro de la cucha, juntos, dándose calor, en un profundo sueño.
-Ahora saltemos este alambrado sin hacer ruido y nos vamos por el terreno baldío del fondo- Dijo el duende, La luz de la luna hacía brillar sus ojos y le daba un aspecto maléfico. Silvio asintió con la cabeza.
Cruzaron la cerca y se encontraron con el inmenso terreno baldío. La euforia de libertad que se había apoderado de él en un primer momento, iba disminuyendo por las circunstancias que emprendía la huida.
-¿En donde estamos?- preguntó el joven, tiritando de frío.
-Estamos en el barrio de la Boca, ahora vamos hasta la orilla del río, allí hay una balsa esperándonos, nos iremos en ella hasta la estación Retiro y de ahí nos tomaremos algo que nos lleve a tu hediondo pueblo-.
El río que afirmaba Semper era el riachuelo, a medida que se iban acercando el aroma característico del afluente ya hacía picar la nariz.
LLegaron a la orilla, una balsa de madera con sus dos remos los estaban esperando.
-¿No hay forma de cambiar el viaje en balsa por otro a pie?-
-De ninguna manera, infeliz!- gritó la criatura, propinándole un puntapié en las posaderas que lo hizo caer de cabeza en la balsa y salpicarse con el agua purulenta en el rostro.
-Ahora sujeta los dos remos y empieza a remar, que tenemos que llegar antes que amanezca- Se colocó en una punta de la embarcación y prendió su pipa de humo nauseabundo, que por cierto, era mas asqueroso que el aroma del mismísimo riachuelo.
-No entiendo porque tenemos que trasladarnos de este modo, con el frío que hace, además podrías tratarme con mas amabilidad, no?
-Prefiero tener el menor de los contactos con los humanos, cuando lleguemos a la estación, me tendrás que esconder en tu mochila, lo último que dijiste, hace de cuenta que no lo escuché- y le arrojó abundante humo en el rostro manchado de sedimentos.
El joven no pudo aguantar el olor y vomitó a un costado.
-Para amenizar el viaje, porque no dejas de mariconear y charlamos un rato- Le dijo la alimaña, acercándole un pañuelo para que se limpie el rostro.
Silvio ya había empezado a remar. El duende sacó una brújula del bolsillo y le pidió que remara en dirección norte.
En una precaria embarcación, iluminados por una radiante luna. En el medio del riachuelo. En lo profundo de la noche. Nuestros héroes se congelaban. Entonces Silvio rompió el hielo.
-¿De donde venís?... Semper-
-Vengo del placard de tu amante, jeje, allí permanecí durante veinte largos años, hasta que viniste vos-
-¿Y porque yo te hice salir del armario?
-Digamos que vos fuiste el enlace, lo que verdaderamente me llevó a salir del armario fué la imagen de la belleza de la foto, a la que vos llamas Josefina, me he vuelto a enamorar y me voy casar con ella-.
Silvio obvió el comentario del duende, tenía pensado deshacerse de él, apenas pisara suelo Santiagueño. Entonces cambió de tema.
-Y decime Semper, ¿donde naciste?
-Yo nací en Europa, alla por el año 476, después de Cristo como dicen ustedes, poco antes de que cayera el imperio Romano-
-Increíble!, ¿cómo era el mundo en esa época?-
-¿El mundo? mucho mejor que ahora, que no te quepa la menor duda, pero si me preguntas por el mundo en materia de sociedad, era una mierda, igual que ahora-
-Dejame contradecirte en algo, como sociedad, en la actualidad, hemos avanzado bastante, con su inteligencia, el hombre a facilitado su vida, hemos construido transportes, electrodomésticos, hemos llegado al aire, hemos llegado a la luna...-
-Bujarrón!, mereces que te meta la cabeza en el agua y morir ahogado por lo que dijiste-
-...-
-Dejame contarte mas, desde que nací, viví maravilosos años en el bosque Ahiola, donde ahora sería Finlandia. Desde que fuimos creados por la madre naturaleza nosotros los Goblins recibimos el mandato divino de ser patronos y cuidadores de los bosques, convivíamos en paz con hadas y elfos. Vivíamos en casitas en los troncos de los árboles, durante el día recolectábamos frutos silvestres. Trabajábamos en las minas, sacábamos diamantes. Pero lo usábamos para adornar nuestras casas, no tenían valor. Fueron siglos y siglos de armonía y tranquilidad, hasta que ustedes descubrieron que con la madera se puede hacer papel, ahí ya todo se fue al carajo-
-¿Por que?-
-¿Por que?, te diré porque, a principios del siglo XX llegaron los leñadores al bosque para arrasar con todo. Día a día iban cayendo nuestras casas. No podíamos hacer nada. Lo único que podíamos hacer era asustarlos mientras dormían en sus carpas. Una tontería. Por cada leñador que volvía a su casa, por problemas psicológicos, mil árboles, mil hogares eran derribados cada día. A partir de ese momento, empecé a odiar al ser humano y toda su mierda destructiva. No pude soportar la impotencia y me fui al exilio. Caminé, caminé. Meses anduve rondando, hasta que llegué al mar, mas precisamente a un puerto y me metí en la primer embarcación que encontré.
-¿Y como es que la gente no te pudo ver?
-Nosotros estamos en otro plano de existencia, solamente nos pueden ver las personas que nosotros queremos, traspaso los planos cuando me toco este amuleto que tengo colgado a mi cuello, por esta acción me puedes ver, pascuato.
Desde lejos ya se podían ver, los barcos de la estación de Retiro, pues ya estaban navegando en el Río de la Plata.
-Bueno, entonces, ¿como es que llegaste a ese ropero?
-Pasó hace poco mas de un siglo, pero me acuerdo perfectamente. Viajé en un barco que iba hacia la Argentina, viaje con inmigrantes, italianos, españoles, portugueses, todos pobres, soñando con encontrarse con la tierra prometida, ilusos. Entonces me quedé en este país y nunca más me fui. Vi con mis propios ojos toda la patética historia de Buenos Aires a lo largo de los años. Estuve setenta años vagando por sus calles, presencié crímenes, golpes de estados y puebladas, ¿y sabes que?, me arté, me cansé de toda su mierda y me metí en la casa donde hace unas horas estabas cautivo, que por entonces estaba abandonada. Allí viví seis o siete años de tranquilidad, hasta que llegó la nueva dueña, la bolsa de excremento que te tenía de esclavo sexual.
-Gladys
-Si, la gorda inmunda de Gladys, intenté de todo para aterrarla y que se fuera de mi casa, pero fue inútil, un ser tan materialista y egocéntrico no puede ver mas allá de sus ojos, todos mis hechizos y conjuros fueron inútiles. Tuve que convivir con ella y con su horrible hijo.
-¿hijo? ¿dijiste hijo?

Las luces del puerto de Retiro ya se dejaban ver. Había pocos barcos anclados, pero se podían divisar varias personas trabajando en la fría madrugada.
-La historia de la gorda y su retoño quedará para otro momento, es hora de que me metas en tu mochila, vayas a la estación de ómnibus y saques un boleto para Frías
-Pero...- Las palabras de Silvio fueron interrumpidas por una bofetada del duende.
Silvio metió a Semper en su mochila y acercó la balsa hacía la orilla. Cuando dió el primer paso en tierra firme, tropezó, y su cara y cuerpo quedaron manchados con sedimentos.
Recibió un sinfín de insultos y maldiciones desde dentro de su mochila.

Continúa.....

20091103

Radar Busnelli - Egregor


Hermano
Te veo atascado en la orilla
Donde estas?
Ya no oigo tus latidos

Vas corriendo en una rueda de hámster
y cada día que pasa es igual al anterior
(obejas corriendo, medicadas, a ninguna parte )
Te estas transformando en piedra.
Pero tienes media hora de descanso.

{guitar solo}

Yo también
camino en el rebaño con un número en la frente
yo también
estoy comenzando a preguntarme
muchas cosas

Y cada dia que pasa...
(obejas corriendo, medicadas, a ninguna parte )

Voy a regalarte
este instante de eternidad
Para desaparecer

{guitar solo}

20091026

Semper Fidelis XI

11. Rastreando al hijo Pródigo.

Luego de la gran tormenta, que duró toda la noche. Frías amaneció soleado. El sol iba evaporando de a poco los enormes charcos que la tempestad formó. En el aire flotaba un vapor maléfico que hacía el vivir insoportable.
Había podido dormir un par de horas. Pero el vapor de afuera había entrado por la ventana y la fue despertando.
Enseguida Josefina saltó de su cama para hablar con sus padres. En la casa ya no había nadie. Entonces salió caminando rápido hacia la despensa. El matrimonio Furesi cumplía a rajatabla todo el ritual de su almacén, con vías a convertirse en mini mercado. Se levantaban minutos antes de que el sol apareciera, para preparar su negocio para otro día de comercio. Trapeaban el pizo, acomodaban los productos en las góndolas y subían un par de precios, mientras bajaban otros, "Y, son las leyes del comercio" repetía incansablemente don Zaqueo. Esto pasaba de lunes a sábado, porque los domingos estaban dedicados pura y exclusivamente a la iglesia.
La joven entró enérgicamente por la puerta de atrás, el local aún no estaba abierto al público, Don Zaqueo estaba acomodándo las carnes en el sector de carnicería.
-Papá, estoy muy preocupada, quiero que me ayudes-
La sorpresiva entrada de su hija, le dio un susto y dejó caer una tira de chorizos al suelo.
-Hija, tan temprano vos por acá, que anda pasando?
-Estoy preocupada por Silvio, hace meses que no he sabido nada de el, ni siquiera recibí cartas de él.
-Ese sin vergüenza, seguro conoció alguna porteña atorranta y te olvidó-
-El nunca haría eso, al menos me hubiese mandado una carta-
-Mija, usted siempre tan ilusa...-
-Me tenés que ayudar a buscarlo-
-Yo no muevo un pelo por ese desagradecido, le pagué el viaje a Buenos Aires, y así es como me paga...-
Trayendo un cajón de cervezas al hombro, la señora Furesi, entró en escena.
-Mamá, vos me entendéis, explique a papá lo que siento por Silvio-
-Ese chico es un desagradecido, estoy de acuerdo con tu padre-
-Mamá, te desconozco.- Dijo la joven, y antes que las lágrimas escaparan de sus ojos, salió corriendo de ese lugar.
Entonces salió rumbeando para la casa de los Bustamante, secándose las lágrimas de sus ojos. Hacía mucho que no los visitaba. Rogaba a Dios encontrar alguna información sobre Silvio. La familia de su amado vivía a veinte cuadras de su casa, en los suburbios de Frías. No se llevaban muy bien con los Furesi. Pero querían mucho a Josefina.
Después de caminar unas largas cuadras, llegó a la casa de los Bustamante. Era una pequeña casa en el fondo, en el patio de adelante, se habían formado arbustos que podían catalogar al lugar como selva. El portón principal estaba abierto, se abría y cerraban producto del viento. La joven se internó y atravesó la jungla que hacía las veces de jardín, escapando de avispas y tábanos. Golpeó la puerta, espero unos minutos. Nadie Respondía. Golpeó nuevamente. No se Oía nada. Entonces decidió entrar.
Eran ya las nueve de la mañana, no había nadie en el comedor, tampoco en la cocina. Visitó los dormitorios, y ahí estaban, los dieciséis hermanos de Silvio aún dormían plácidamente. Cuando se dirigía hacia el cuarto del matrimonio Bustamante, sintió que le tocaron el hombro. La muchacha pegó un grito de susto.
-Pero quien se atreve a entrar tan temprano y sin llamar-
-Soy yo, doña Blanca, Josefina Furesi-
-Ayy bonita, que la trae por acá, hija?
La señora Bustamante lucía como recién levantada. Tenía puesto un camisón y los ojos hinchados.
-Como le está yendo a Silvio en Buenos Aires, desde que se fue no ha mandado ni una sola carta-
-Nosotros seguimos esperando también- dijo la señora,sonriendo.
-Pero, ¿como pueden estar tan tranquilos?- la joven estaba asombrada.
-Lo fatigamos tanto tiempo para que sea algo, que preferimos que sea libre y haga la suya, y que se olvide un poco de nosotros-
-¿Pero no le parece algo extraño, que en dos meses y medio no haya noticias sobre el?
-Es raro, pero conociendo a Silvio, no tenemos nada de que preocuparnos-
-Necesito que me acompañe a la oficina de correo, por ahí existe alguna posibilidad de que las cartas de Silvio hubiesen quedado allí.
-Esta bien-
La señora aceptó. Pero primero pidió tomar una siesta reparadora. Josefina espero sentada y al cabo de una hora se dirigieron a la oficina de correo.

Mientras tanto en Buenos Aires, Gladys volvía a su casa después otra ardua noche de trabajo en el prostíbulo. Fue hasta el cuarto del raptado. La cama estaba destendida y vacía. Sobre el catre, estaban las esposas, abiertas. Desesperada empezó a buscar por todos los recovecos del departamento. No encontró a nadie, solo se escuchaban los ladridos del clan Rotweiller. Fue hacia su habitación. Se acostó en su cama. Empezó a llorar desconsoladamente , lloró un par de horas, Luego se durmió.


Continúa....


20091020

Prospecto

关闭,中断 !!!!!!!

قبالة ، كسر

떨어져, 휴식

на разстояние, почивка

off, přestávka







turn off, break it

Off, перерыв

خاموش ، شکستن

apagar, romper

משם, לשבור

20091006

Love Movie

En una kermes virtual
tus ojos revolotean
te vas durmiendo
rayos de todos los colores
imágenes eternas en cristal

Me muero de ganas de encontrarte
encontrarte y perderme otra vez
te vas alejando
Allá afuera es un espanto
Te dicen todos los dias
Atrapada en los tentáculos
del gran pulpo
en el fondo del mar.

Te invito a ver la realidad
sin lentes de super-market
estamos como el aire que respiramos,
extínguiendonos
amor.

Una vez liberados
pasearemos entre los peces
entre sus colores y encanto
ellos bailaran, cantarán y llorarán
pasearemos invisibles entre los peces.


20090831

Semper Fidelis X


10
Semper Fidelis

Y el reloj mostró que ya eran las nueve de la mañana. Sus ojos estaban empezando a cerrar. De pronto se sintió el girar de las llaves, la dueña de casa había regresado a su dulce hogar e iba al encuentro de su amado. Lo encontró sentado en el catre, pálido y pensativo.
-Hola tesoro, ¿como dormiste?
-En realidad, no he pegado un ojo en toda la noche, he tenido una pesadilla horrible-
-Es verdad, lo noto en tu rostro, tenés unas ojeras terribles, te conviene descansar, yo me voy a dormir, también tuve una noche horrible- y encaró para su habitación.
-Tengo que comentarte un suceso muy extraño que viví esta madrugada, hay algo raro y siniestro en esta habitación- Dijo el muchacho, con agitación.
Pero Gladys ya se había ido a dormir, el ruido de la puerta fue desgarrador.
Entonces omitió el relato de lo sucedido por que era ya inútil. Los ronquidos de la señora no tardaron en retumbar desde la habitación de al lado.
Se recostó y rápidamente el sueño lo venció.
Pasaron varias horas. Gladys despertó. Fue hacía la habitación de al lado. Silvio dormía con pasión, sus ronquidos hacían aullar a los perros.
-Pobrecito, hoy no lo molestaré, necesita descansar bien para estar con toda la energía mañana- y se fué a mirar televisión.
Fué una larga maratón de tv abierta argentina, que duró hasta la noche.
Lo despertó con un beso en la frente, le dejó una bandeja con un sanguche de pebete y gaseosa en la mesita de luz.
-Bueno amor, te dejo la comidita , y me voy que se me hace tarde-
-Gracias- Dijo Silvio, bostezando.
La señora cerró la puerta y nuevamente quedó solo.
Espero una, dos, tres horas. El sueño estaba por ganarle una vez mas. Cuando de pronto se abrieron las puertas del arcaico ropero.
Tras una espeso nubarrón verde, el ominoso engendro se hizo presente. Dio un salto a la cama, se sentó a los pies de Silvio.
-Sss.. Semper?- murmuró el muchacho.
-Ja, veo que te acordas de mí bujarrón, estas haciendo bien los deberes- Dijo la criatura y encendió su pipa.
-Semper, es hora de salir de acá-
-Todo a su debido tiempo, es hora de decirte mi plan- Dió una pitada mas, y tiró el humo al aire, un olor nauseabundo contaminó el lugar.
-Adelante, soy todo oidos- dijo el joven, disimulando una arcada por el aroma del cuarto.
-Bueno, lo primero que haremos una vez que te libere, es irnos de acá, sin despertar a los perros de la gorda, Luego conseguir algo de dinero e irnos a tu ciudad natal-
-Pero si es justo lo que deseaba, trato hecho, vámonos ya- no pudo disimular una mueca de alegría.
-Espera a oir la última parte del trato, falta lo mejor-
-Que es?
-Me tienes que llevar a donde esté esta muchacha-
El duende volvió al ropero, y en un instante volvió con un maletín, lo arrojó con fuerza al pecho de Silvio.
-Ábrelo infelíz, por ahí encontrarás una foto- gritó la criatura.
Abrió el maletín, estaba repleto de piedritas de diamante que brillaban tanto que lo cegaron un poco, bajo estas piedras preciosas, había una foto, cuando la vio bien, se dió cuenta que era una imagen de Josefina, su amor de Frías, y también se dio cuenta que era su foto, que creyó haberla perdido en el día del secuestro.
-Esta foto es mía, que querés con Josefina?-
-Que quiero? quiero secuestrarla, hacerla mi esposa y llevarla para siempre a la tierra de los goblings- Su rostro dibujó una horrorosa sonrisa.
-No, no puedo prometerte eso Semper-
-No tienes alternativa, es eso o quedarte para siempre atado siendo, la presa sexual de una anciana ninfómana, tu decídes- Dijo eso y comenzó a reir despiadamente.
-Esta bien, acepto-
Pensó que era una locura aceptar ese trato, pero también se dió cuenta que era imposible que sucediera, ya que era un duende, además si lograba escapar con el monstruo sería una prueba de que no se había vuelto loco.
-Ahora dame esa foto, devuelta a su lugar porque ahora es mía- Semper la colocó otra vez en el interior del maletín, donde además de los diamantes, había un libro muy antiguo, ''Malleus Malleficarum'', y luego lo cerró.
El gnomo sacó de su bolsillo una llave dorada, y procedió a abrir las esposas.
-Ahora nos iremos, sin abrir la boca ni hacer ruido, oiste?, nos vamos por la ventana y procuremos no despertar a los perros.- Eran las dos de la madrugada del 27 de Mayo.

En Frias era una noche terrórifica, una tormenta se avecinaba. Josefina se levantó agitada de una pesadilla. Corrió hacia la puerta, salió hacia afuera y miró hacia el nublado cielo y dijo:
-Silvio está en peligro-


Continúa......

20090819

Radar Busnelli - Tardes Bermejas





El titán de cristal brama
toda esa carnestolenda
de realidad fantástica
oh! malvado y repugnante mezmerino!
entonces menopáusicas señoras gipan
huyen despavoridas

Hay tardes de humo cobrizo
de zanahorias y supersticiones
Hay tardes en las que solemos estar a salvo
las heridas simulan ser sanadas
en un jardin pelirrojo.

20090814

Páginas Blasfemas



Corría el año 1996. Me encontraba en México. Ese año, el congreso latinoamericano de Literatura se relizó en la Univercidad de Nuevo León, en la bellísima ciudad de Monterrey. Fuí invitado junto a otros novelistas y ensayistas argentinos al evento. Todavía no me consideraba un escritor, pero a muchos les había fascinado mi primer novela "Buscando el Cáliz de la vida en Rabat", recibí afables críticas de escritores reconocidos, candorosos elogios del sector religioso. Aunque en realidad, la novela tenía muy poco, o nada, de religiosa. Era una metáfora sobre la rabia y la defraudación que yo sentía en ese momento sobre las agrupaciones sindicales argentinas. Esa mañana firmé varias decenas de libros a muchos clérigos y sacerdotes mexicanos.
Reconozco que me aburrí bastante en el transcurso del acontecimiento. Estaba organizado tan burocráticamente y con cierto aire de esnobismo, que no fué mucho de mi agrado. Un punto sobresaliente fué el servicio de catering. Delicioso. Disfruté con gusto las diferentes propuestas gastronómicas. Sabrosos ceviches de caracol, suaves huchepos de carne de cerdo, ardientes pero deleitosas enchiladas de mole, para beber una riquísima agua de Tamarindo.
Casi al final del evento, fuí premiado con una placa, como mejor nuevo escritor. Subí al escenario. Di un discurso breve y conciso. Donde en gran parte de el, elogié a la ciudad y a sus comidas típicas. El congreso terminó sin pena ni gloria. En la puerta de la Univercidad me quedé dialogando con una nueva escritora mexicana, muy bonita por cierto, que le habían dado el mismo reconocimiento que a mi. A mi lugar se acerca un sacerdote, estrecha mi mano y me felicita por el galardón que recibí. Mete la mano en su bolsillo, saca un libro y me dice:
-Joven, le otorgo un obsequio muy especial-
Era la sagrada biblia. Yo me preguntaba, que tenía de especial, luego vi la elegante edición que tenía, Tapa y contratapa de terciopelo, señalador de seda, Título de la tapa en dorado.
-Muchas gracias- Le dije amablemente.
-Joven Cosme, lo invito a que nos acompañe al retiro espiritual que estamos realizando en el campo de la capilla de los Dulces Nombres- Dijo, sonriendo.
Acepté la propuesta. No tanto por invitación del obispo sino por que la joven escritora iría también.
Ya dentro del campo, eramos una reunión importante de 30 personas, nos sentamos todos en círculo en el césped, el obispo estaba en el medio. De repente siento unas inquietantes revoluciones desde dentro de mi estómago, Tremendos movimientos internos que estremecían mis entrañas, era la diabólica mezcla de ceviche y la enchilada de mole, que pujaban por conocer el mundo exterior. Solicité cordialmente ir al baño. Fuí acompañado por un monaguillo, dando pazos cortos, abrí la puerta y me abalance sobre el trono. Fué un trance realmente estremecedor. Un gran alivio. Miro hacia los costados buscando el papel higiénico, sin suerte. Ahora miro hacia todo el sanitario buscando, y no lo encontré. Comienzo a transpirar. El cilindro donde debía estar colocado estaba vacío. Busqué algun otro material que se asemeje para realizar el acto. Pero fue inútil. Busqué en mis bolsillos, tenía mis documentos, mi pasaporte, mi billetera, pensé en una media, me maldije por no querer traer una corbata y por olvidar mi pañuelo. Así que lamentablemente la única solución al bochorno fué el obsequio del sacerdote. Abrí el libro y busque, lo que suponía, eran los capítulos menos leídos. Me decidí por la epístola a los Gálatas. Arranque varias páginas. Cometí el hecho y regresé a la reunión. El sacerdote dijo en voz alta:
-Ahora que el hermano Cosme esta de vuelta con nosotros, escuchemos la palabra de Dios-
El padre buscó en sus bolsillos, en su camisa, en sus pantalones, se puso las manos en la cabeza y dijo:
-Pero que distraido que soy, olvidé mi biblia personal en la Univercidad- Y se dió unos pequeños golpes en la cabeza.
De repente se empezó a sonreír se levanto y dijo:
-Pero gracias a Dios, hay un hermano aquí entre nosotros que nos puede ayudar- Y se dirigió hacia donde yo estaba sentado. Estrecho su mano, sonriendo.
-Te la devolveré al final de la reunión- bromeó.
Saqué el libro del bolsillo y se la di, sonriendo nerviosamente. Otra vez empecé a transpirar. El sacerdote comenzó a leer. Todos rezaron. Yo también recé. pedí a Dios para que el cura no leyera la epístola a los Gálatas.


Cosme Sigaly

20090730

Semper Fidelis IX

9. La noche del 25 de Mayo

Fue un día muy agitado para Silvio. Venia ya de una noche de angustiante vigilia, con una lamparita de 100v ardiendole en la cara, (logró que Gladys le deje la luz prendida), pensamientos suicidas, aullidos terroríficos del clan ovejero alemán desde afuera, fugaces sueños cargados de pánico, que terminaban con susurros fantasmales en su oído, en latín, en alemán y otros dialectos indescifrables, que seguia oyendo, aún unos segundos después de abrir los ojos. Esposado sobre los costados de la cama. El horror en su estado mas puro.
Ya entrada la mañana, Gladys llegó. Abrió energicamente la puerta, apagó la luz, abrió la ventana. Los potentes rayos del sol no lograban cambiar el pálido rostro inerte del joven. La señora abrió el antiguo ropero del cuarto. Sacó un viejo pero solemne traje militar. Liberó a Silvio y lo uniformó para la ocasión.
-Te puse el traje de tu padre, ahora vamos a entonar el himno nacional en este majestuoso día- Estaba agitada y por momentos bufaba.
Subió a tope el volumen del tocadiscos y puso la púa sobre el vinilo. El himno estalló. Imponente.
-Ooid Mortaaales el griito sagraado...-
Al ver que Silvio permanecia inmóvil y lleno de pánico, saco de su bolsillo una aguja de tejer y pinchó al joven en un hombro. No le quedo otra alternativa que cantar.
-Oh jureemos por gloria a morir...
-Viva la Patria!- Gritó la señora, realmente eufórica, agitando un puño cerrado hacia arriba.
Luego siguió la habitual rutina de sexo. Aunque esta vez bastante breve. Para el alivio del muchacho, la cópula duró poco mas de media hora. Hacia el mediodía, comieron un abundante almuerzo provisto de locro y empanadas preparado por Gladys. Le siguieron, anécdotas sobre su marido y vino tinto patero, en la sobremesa patriótica.
-Mamá bebió un poquito de mas, y necesita irse a descansar- Dijo, musitándole al oído.
Le esposó una pierna sobre la mesa de luz y Silvio se sentó sobre un Puf al lado de la cama. Ella se fue por el pasillo a su habitación, entre eructos y flatulencias. El también había bebido bastante de aquel Santa Filomena patero, y lo relajó bastante. Se durmió. Al fin logró tener un descanso decente.
Y no despertó hasta cuando Gladys cerró la ventana. Eran casi ya las once de la noche. Al parecer Gladys también había tenido un abultado descanso. Se le había hecho un poco tarde. Colocó a Silvio sobre el lecho del cuarto, esposó sus pies, puzo en su regazo una bandeja con unas cuantas empanadas frías y un jugo de naranja y le dijo.
-Perdona que no te acompañe en la cena, a mamita se le hace tarde para ir a trabajar- Y le dio un húmedo beso en la frente.
-No hay problema Gladys, podrías dejar encendida la luz del cuarto?
-Si, tesoro- Dijo la mujer y se fue dando un portazo.
Comenzó a engullir las empanadas. Cuando estaba por morder la tercera, vio algo que lo hizo perder totalmente el apetito. Una especie de nube verde había abierto violentamente la puerta del viejo ropero y velozmente se había metido debajo de la cama. Se horrorizó. Desesperadamente empezó a sacudirse sobre el catre, jalando impacientemente sus pies, queriéndose escapar de ahí. Solo logró correr unos centímetros la cama.
-No hace falta hacer tanto escándalo camarada! Dijo una extraña voz desde abajo.
-Padre nuestro que estas en el cielo...-El muchacho comenzo a orar, sus labios le temblaban.
-Ja ja ja, realmente esto me supera, creo que debo presentarme- dijo la voz.
Un pequeño ser, de unos treinta centímetros, subió y se sentó sobre la mesa de luz y lo miraba sonriéndole, mofándose de el.
Interrumpió la plegaria, quedó mudo, helado.
La criatura era de un color entre verde y marrón. Su rostro era como el de un anciano, con una barba tupida, ojos deformes, grandes orejas, solamente vestía un pantalón rojo corto.
Pese a que lo intentó. No pudo articular ni una sílaba. Solamente quedo mirando, anonadado al pequeño sujeto.
-Buenas noches Silvio, me presento, me llamo Semper y soy un Gobling
-... Que es un gobling? como sabes mi nombre?
-No tengo ganas de contarte la historia de los goblings así que te digo soy un duende. que es casi lo mismo.
-Hace bastante tiempo que, mediante conjuros mágicos, he estado intentando traspasar los planos de existencia para que me puedas ver, y hoy por fin lo logré- Dijo la criatura dando un salto hacia arriba del ropero.
-No entiendo... de donde venís? Dijo Silvio, confundido.
-De donde vengo no es importante, si no a donde vamos Silvio!
-...Que?
-Te estoy diciendo que tenes la oportunidad de liberarte de esta patética prisión!-Gritó el gobling.
-Por favor! Te lo suplico, liberame ya!
-Todo a su debido tiempo, además necesito contar con tu ayuda también, los goblings cuando hacemos un favor, siempre pedimos algo a cambio-
-Que queres de mi, te doy cualquier cosa, dinero no tengo mucho-
-Quiero que me acerques a algo muy cercano a vos- Murmuró la criatura.
-No hay problema, por favor libérame de este camastro infernal! Gritó el joven, empezando a sollozar.
-Aún no, no es conveniente en este momento y a esta hora- Y del bolsillo sacó una pipa y la encendió.
-Por que no es conveniente? vámonos ya- Dijo gritando, las lágrimas brotaban de sus ojos.
-No seas bujarrón, infeliz- Gritó el duende, enfadado.
Salto arriba de la cama, sobre Silvio, y con una increíble rapidez le propinó una ardiente bofetada en la cara.
-Te voy a pedir otro favor, no quiero volver a presenciar otra muestra de esta pésima mariconeada, porque hago entrar a los perros de la gorda Gladys, para que te acompañen en tus noches- Dijo el diminuto ser. Le dio un par de pitadas a la pipa, y tiró el humo sobre la cara del joven. El humo olía a podrido.
-Esta bien, esta bien, no lo vuelvo a hacer!- Exclamo el muchacho asqueado por el hedor.
-Mañana a la misma ahora, me hago presente y te digo como vamos a llevar a cabo el plan.-Dijo, embocando hacia el viejo ropero.
Silvio permaneció callado.
-Otra cosa, ni una palabra de esto a la bolsa de excremento dueña de esta pocilga- El pequeño monstruo se estaba yendo, sin dejar de dar pitadas a la olorosa pipa.
-Porque?, ella no sabe nada que vivís aca?
-Mirá Silvio, yo no desconfio de tu inteligencia, pero me parece que sos medio pelotudo- Se metió en el ropero, pegando un portazo.
-Espera!, esperá no te vallas!- Grito Silvio.
El pequeño monstruo saco la cabeza y le dijo
-Ahora me tengo que ir a darme un baño, se me ha impregnado tu hedor de infeliz, nos vemos mañana.
Silvio quedó mirando hacia el techo toda la noche. Se rezó de memoria dos Rosarios.

Continúa.....