20090607

Semper Fidelis VI


De a poco fue amaneciendo. Por un hueco de la caja, comenzó a entrar la luz del sol. Vio con mas nitidez lo que le rodeaba. Había sábanas, algunas manchadas con rouge, se mezclaban entre tangas y corpiños.
Cuando sus ojos comenzaban a ceder por el sueño, escuchó el ruido del candado. Gladys había abierto la caja de madera. La luz del sol le había cegado los ojos, solo notaba un espectro oscuro entre la luminosidad.
-¿Como estas nene?- Le dijo la señora, acariciándole la cabeza.
-Necesito vestirme-
-Bueno mi amor, vamos para adentro- Lo tomó de los brazos, lo alzó y lo sacó de la caja.
-Le pido perdón por todas las molestias ocasionadas- Dijo Silvio
-No te hagas problema- Le dijo la señora. Y tomándolo del brazete lo llevó hacia adentro.
Silvio fue dando saltos. Aún tenia puestas las esposas en los pies. Entraron. Reinaba el silencio, el lugar estaba casi vació. Había dos señoritas sentadas en la barra tomando café, que al ver al muchacho semi desnudo, no disimularon una risita pícara.
-Esperame acá un segundo, que te traigo la ropa y tu mochila, y algo para desayunar-
-Gracias...¿Podrías sacarme las esposas de los pies?
Gladys fingió no escuchar y se fue detrás de la barra.
Prefirió no mirar hacia donde estaban las chicas, el pudor hizo que su vista quedase clavada en el pasillo que daba a la puerta de entrada. Notó que estaba abierta. Pensó en escaparse dando saltos hacia la calle, pero rápidamente descartó la idea. Se imaginó en calzoncillos entre una multitud de personas. No quería dar una imagen mas patética de la que estaba dando.
Gladys se acercó con su mochila y una bolsa de consorcio negra. En la bolsa estaba su ropa. Revisó minusiosamente su mochila. Estaba todo. Algunas mudas de ropa, un par de corbatas, la guia T, un retrato de Josefina. Se puso la camisa color turquesa que tenía el día anterior. Pero, obviamente, no pudo ponerse los pantalones, por las esposas. Al hacerle otro pedido por la liberación de sus pies, la señora, otra vez, fingió no escuchar, y se fue atrás de la barra. Volvió con una bandeja, una taza de café con leche, tres medialunas y un vaso de agua. Las dos señoritas le tiraron besos y se fueron del lugar.
En camisa y en calzoncillos, con esposas en los pies, una cálida mañana de domingo, Silvio intentaba desayunar. Estaba en la situación mas extraña de su vida. Le dio algunos mordiscos a una medialuna y tomó un par de tragasos del café con leche hiper caliente que le sirvieron. Gladys seguía sin aparecer.
Terminó el desayuno como pudo. Entre la agitación y el desasosiego. Tragó todo en pocos minutos. A pesar de la hospitalidad de la señora madama, seguía estando privado de su libertad, y recordando lo sucedido hacia unas horas, no tenia idea si estaba alguien mas, además de la obesa señora.
Pasaron algunos minutos, casi años, Gladys volvió. Con su sombra tapó casi todos los rayos de sol que entraban.
-mm... terminaste... estaba rico?
-si, gracias, estaba delicioso, podrías sacarme las esposas?
-¿Porque estas tan apurado bebé?
-Es que me pone nervioso estar sin pantalones, y más, con esposas en los pies.
En ese momento, Gladys puso los brazos en jarra, y le dijo:
-No te pongas nervioso, estamos solo vos y yo, además en unos minutos, ya nos vamos.
-¿Nos vamos a donde?, disculpeme señora, pero creo que cada uno debe tomar su rumbo.
La señora dio un tremendo pisotón al piso de par qué. Hizo vibrar la taza vacía.
-Pero mira que desagradecido que sos, después de lo que hice por vos, acordate que me hiciste una promesa-.Se enfureció.
-Ah... prometo que la vendré a visitar seguido. Pero sáqueme las esposas de los pies, por favor-
-No, vos te vas a vivir conmigo-
-Perdóneme señora, quiero irme-
-Tranquilo, tranquilo bebé, ya te tiene estar dando el efecto del Donormyl.
-¿Que? ¿Que me pusiste? Dijo, con cara de horror.
-Una vez que te duermas, te llevaré a mi casa, te vestiré, te amaré- y dió una especie de pazo de bailarina clásica, su ojo izquierdo comenzó a dar satánicas vueltas.
Silvio sintió que sus párpados comenzaban a pesar. Horrorizado se paró y encaró para la puerta de entrada, que ahora estaba cerrada, dando saltos y pujantes gritos de auxilio. A medida que daba esos pequeños saltos, el cuerpo comenzócele a debilitar, sus ojos no podían mantenerse abiertos. Cayó.
-Que difícil que sos, ya me vas a querer- Sintió que le hablaban de atrás, oyó atronadores pasos que se acercaban.
El quedó mirando hacia la puerta. En la puerta había una horrible sombra que se hacia grande cada ves mas. Se quedo dormido. Gladys lo tomó de las piernas, lo arrastró hacia el estacionamiento, lo metió dentro del baúl de su Renault 12, junto con sus pertenencias.Entró al auto, puso un cassette de Estela Raval en el stéreo. Arrancó.

Continuará.

20090603

Samba al gordo Espíndola - Radar Busnelli

Gordo pata estafa
Suele estar hido
chantaje garantizado
al primer mínimo descuido

Cuando el viento sopla fuerte
recuerda sus pasados rizos
abundante humanidad
de dedos como chorizo

Jocoso y elegante
el esnifa Cafiaspirina
Se estan derritiendo al sol
una tonelada de margarina

Bufando, gipando
lo encontré en aquel lugar
el gran banquete de la Maciza
para el era un altar.


20090531

La maciza - Radar Busnelli (*)

Frenéticos moluscos golpean,
como frontón.

En el barrio le dicen la Maciza
Tipos chanorri motorizados
Han logrado llegar a su durazno
Una rana
la más favorita de mi pantano
No eres digno de ella, me dijo.

Frenéticos moluscos golpean
como Frontón.

En su boda yo estoy hoy
Trapiche en copa y Sibarita
atragantándome.




(*) Banda Indie en proceso.

20090521

Semper Fidelis IV

5. Perking´s





Luego de esa extraña escena, se levantó, se puso su liviana mochila al hombro, y se fue por la avenida Saenz Peña, estaba atardeciendo. Las luces de la noche porteña comenzaban a iluminar un paisaje encantador, gente que iba y gente que venía, estaba comenzando la noche del sábado. Buenos Aires estaba en su salsa.
-Que lindo es Buenos Aires de noche- Se dijo.
Caminó, y siguió caminando. Con una sonrisa de oreja a oreja, sin dejar de mirar de reojo a las señoritas que se cruzaba.
-Las chicas mas lindas del mundo- dijo, y sonrió.
Estaba realmente contento. Era como una abeja recolectándo néctar en un jardin expléndido, libre. Pero en todos los jardines hay sapos.



Había quedado fascinado por las peatonales, optó por un paseo nocturno por ahí, se comió un super pancho con mostazac y papas fritas arriba, vió una pelicula de Jeremy Irons en el Atlas Lavalle, al salir, se lamentó de haberse quedado dormido quince minutos antes de que termine el film. Caminó algunos pasos. Sintió una joven vos sobre su hombro.
-Te queres divertir máquina?
Era un muchacho flaco, alto, vestido de gala.
-Te tomás unos tragos, buena música, hay muchas chicas- guiñando un ojo.
-Si, quiero divertirme, es mi segunda noche en esta ciudad y me gusta mucho bailar, donde es la peña? Dijo Silvio.
-Es aca enfrente, vamos- El lungo, le dió una pequeña tarjeta, decia "Perking´s en relieve naranja.
-La entrada sale 30 pesos, pero porque me caiste super bien te la doy gratis.- le dijo palmeandole la espalda.
-Mirá que no tengo demasiado dinero, me quedaré solo un rato
-Eso decíselos a las chicas después, pequeño brivón- Dijo el joven sonriendo
-Esta bien.
El muchacho lo dejó en la puerta. Entró. Habia otro hombre con traje, este era calvo. corpulento y petiso.
-Buenas noches, me permitiria ver su entrada? le dijo
-Buenas noches- le dio la pequeña tarjeta.
-Bienvenido- y le abrió paso corriendo una cinta roja.

El boliche se veía bien, habia luces azules y luces rojas, se escuchaba música electrónica, aunque estaba medio vacio. Pero la noche estaba en pañales, pensó Silvio.
Lo recibió una señora robusta, con un vestido negro, elegante.
-Como andas querido, sentate ponete cómodo, pedite algo para tomar, tenes una consumición gratis.
-Una caña bien fria por favor- Le dijo, y se sentó.
De pronto, sobre sus rodillas se sentó una muchacha.
-Hola, me llamo Pilar- Dijo la joven y le dió un beso en la mejilla.
-Ho hola soy Silvio- Sorprendido.
Era hermosa. Tenía el cabello color castaño, largo, un cuerpo que rozaba la perfección, su aliento era de frutilla.
Algo en el interior de Silvio, explotó como un volcán. En su pecho, en su cabeza, en su estómago. Quedó completamente rendido ante esa muchacha de ojos gigantes y voz suave.
Estuvieron hablando un rato. Ella le dijo que vino de Santa Fe, a trabajar como modelo y que era de Géminis. El le dijo que venia de Santiago del Estero a estudiar derecho y que estaba perdido en sus ojos.
Luegos de unas cuantas palabras mas, la joven de dijo:
-Vamos para arriba?, vamos a estar mas tranquilos.
-Oh, pero como que no, vamos por favor.


Por una escalera caracol, subieron un piso mas arriba.
Entraron en una habitación pequeña, la ténue luz que irradiaba el velador que estaba sobre la mesa de luz junto a la cama, le daba al cuarto un clima misteriosamente erótico.
La muchacha se arrojó sobre la cama.
-Vení, no tengas miedo, relajate- Y del cajón de la mesa de luz sacó un paquete de condones. Lo abrió con los dientes.
-Vamos, te estoy esperando - Lo llamó con el dedo índice.
Silvio dejó su mochila sobre el costado y se sambuyó sobre la cama.
Fué un rato mágico. Disfrutó cada segundo de pasión, como si fuera la primera vez. Pilar era una experta en el asunto. Lograba sincronizar en cada espasmo de placer del joven santiagueño, sus jadeos de sirena diabólica. El acto carnal concluyó con un alarido desgarrador, a duo.
Quedaron unos segundos acostados boca arriba. La joven encendió un cigarrillo. El se quedó contemplando su cuerpo desnudo blanco y bello.
Al cabo de unos minutos golpearon la puerta. Comenzó a sonar una especie de alarma en la habitación. Aguda, intermitente, horrible.
Pilar se levantó, se vistió rápidamente y dijo.
-Adios Amor, realmente lo disfruté.
Antes de que Silvio contestara, la joven abrió la puerta y se fué del cuarto.
Con la mayor rapidez posible, se vistió y salio tras de ella. Se sentía en el aire, la estela de su hipnótico perfume. Bajando las escaleras se topó con el hombre calvo de la entrada. Que lo detuvo, poniéndole una mano en el pecho.
-Donde vas tan apurado campeón?
-Has visto a una chica bajando las escaleras?
-Si, Pilar acaba de irse. Pero quedate tranquilo amigo, que la noche es joven. Te pido por favor que te acerques a recepción y preguntes por Gladys.
Completamente furioso y confundido, Silvio bajó.




-Hola que tal, soy Gladys, como te fué lindo? Era la misma señora robusta que habia visto tiempo atras.
-Me quiero ir de aca.
-Bueno, tenias la entrada sin cargo, la bebida que bebiste tambien sin cargo, estuviste una hora con Pilar, Una de nuestas mejores chicas vip, en fin, son $300 pesos.
-Trescientos pesos de que? No me tome por estúpido por favor.
-Querido, no te diste cuenta de que esto es un cabaret? Dijo Gladys casi sonriendo.
Silvio quedó helado. De pronto se acercaron dos hombres, era el calvo de smoking y otro señor, morocho, alto, muy bien vestido tambien.
-Algún problema Gladys? Dijo el señor alto y moreno.
-Eh... solo un malentendido aca con la tarifa, nada importante- Dijo Gladys
-¡Yo no pienso pagar un centavo, me voy de aca!. Gritó Silvio enfadado. y encaró hacia la salida.
En ese momento sintio que lo tomaban de los hombros. Era el morocho alto.
-¡Soltame, la puta que te parió! gritó e intento sacarle la mano.
El morocho lo tomo del cuello, lo suspendió unos segundos en el aire y lo arrojó donde estaba parado el calvo, que lo recibió con una tremenda patada en el estómago.
Silvio cayó al suelo. Sin respiración.
-Ahora vas a ver lo que le hacemos a los que se hacen los cancheritos como vos- dijo el negro y le pegó otro puntapié, en el pecho.
Lo levantaron, y lo llevaron hacia arriba, en otra habitación, era fría y oscura. Lo desnudaron. Le ataron una correa de cuero en el cuello, le pusieron esposas, en las manos y en los pies y le tiraron un balde de agua encima.
-Dentro de un rato comienza la diversion para vos, cocorito- Pegaron un portazo y se fueron riendose a carcajadas.



Pasaron algunos minutos. Otra vez se abrió la puerta. Era Gladys.
-Nene, si me hubieras seguido la corriente, esto no pasaba- Dijo la señora con los brazos en jarra.
Silvio no hizo mas que mirarla. Con sus ojos tristes.
-Te propongo un trato. Si aceptas irte a vivir conmigo un tiempo. Te salvo de estos animales-
-Que... que me van a hacer? Silvio Temblaba.
-Cosas horribles, odio cuando hacen esto, déjame salvarte.
-Si, por favor, no quiero sufrir mas- aceptó.
Gladys sacó un gran llavero de su bolsillo y le habrió las esposas de los pies. De la mano lo sacó de aquel cuarto horrible.
-Aprovechemos ahora que estan tomando unos tragos- Dijo la señora.
Bajaron las escaleras, entraron a una puerta que daba hacia un patio pequeño, en el patio habia una gran caja de madera con ropa y sabanas.
-Escondete aca adentro,no hagas ningun ruido, aca nunca te van a encontrar- Le dijo. Luego lo alzó y lo dejó dentro de la caja.
-Quedate tranquilo, luego te vengo a buscar- y cerró con candado la caja.
Silvio quedó encerrado, en aquel habitáculo oscuro. Maldiciendo su suerte. Defraudado consigo mismo por ser tan ingenuo. Los cabarets de Buenos Aires, estaban lejos de parecerse a los piribundines de Frias, Donde el servicio era ameno y Rápido. Recordaba las noches en "El Hornero", las partidas de truco y el vino con soda.
Estaba temblando, hacia frio. De vez en cuando se abria la puerta del patio.
No pudo pegar un ojo en toda la noche.




Continuará.

20090518

Novia

Hace mucho tiempo, yo tenia una novia buena y hermosa. Me amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la impuntualidad, en la mentira gratuita.

Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabia que su llanto me irritaba. Pero un día, un incidente que ni siquiera recuerdo, me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fuí haciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a vivir para ella.
Le hacía el amor en todos los zaguanes, le cantaba valses de Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares mas hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas. Me hice sabio y generoso solo para merecer su amor.
Pero un día me dejó.
-No te quiero más- me dijo, y se fue.
Suplique un poco, solo un poco, porque era bueno. Después me puse a esperar la muerte sentado en un umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que seguramente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo.
Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de trabajosa indiferencia.
Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Durante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado de mis pesquisas fue nulo, Mi novia se desplazaba por circuitos inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi vida era una perpetua vigilancia.



Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una noche la vi salir de su casa con aire decidido.
Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hombre, tal vez porque estaba demasiado linda.
La seguí entre las sombras y ví que se detenía en la esquina que yo conocía bien. Me escondí en un portal. Ella se detuvo y esperó, esperó mucho.



Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro, soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia, pero él la rechazó.
Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto diabólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No podia concebirse un individuo mas vil y detestable.
Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió.
Al llegar a la luz de la avenida, pude ver que aquel hombre era yo. Yo mismo, pero antes.
Con el desdén cósmico que tanto me habia costado borrar del alma, con la maldad de mis peores épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo, pensé en cruzar la calle y pegarme una trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mi mismo dejar tranquilo a aquella muchacha. Pero el imperativo no tiene primera persona y no supe que decirme.
Se detuvieron un instante y pasé delante de ello. Ella no me vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia.
Despues los perdí de vista y me quedé llorando.


Alejandro Dolina.


20090501

Semper Fidelis III


4. λίγο κόκκινο
Un chirrido frío y metálico lo hizo abrir tímidamente los ojos, Elevó la vista y quedó helado con lo que estaba viendo, la estatua de San Martín, jinete y corcel, dió un salto y se paró enfrente de el.
Las dos patas delanteras de aquel animal-monumento se precipitaron sobre el, empezaba a verse en su rostro una expresión de horror, tanto que no pudo lanzar ni siquiera un grito, se petrificó en el banco.
-Ohh, ohh quieta Bolonia, quieta, ohh- Gritó el jinete de la estatua.
Silvio no terminaba de incorporarse, cuando el jinete dijo
-Ven Silvio, hay algo que quiero revelarte.
Y tomándolo de la cintura, lo colocó a horcajadas sobre el monumento ahora viviente, dieron un salto monumental y se elevaron por arriba de las nubes.
Sin mirar hacia abajo, se aferró fuertemente a la cintura metálica del general, después de unos segundos, bajaron fuertemente hacia el suelo.
Cuando volvieron, estaban en otro lugar. Era como jardín y pantano al mismo tiempo, con casas pequeñas, flores de todos los colores, un espeso lago de agua marrón que emanaba vapor, gente pequeña yendo y viniendo con carretillas llenas de un material muy brillante, enormes ranas acechaban en la orilla.
Entonces Bolonia pegó otro gran salto, y regresaron a las nubes, en unos segundos bajaron otra vez, nuevamente había cambiado el paisaje, se encontraban ahora en lo que pareciera ser un dormitorio, precario, una cama desordenada, la luz era roja, de repente se abrió una puerta y entró una luz extremadamente brillante que segaba los ojos, luego de unos instantes podía verse una silueta, era humana, como de una señora mayor y robusta.
El caballo-estatua dió otro salto, y volvieron a por encima de las nubes.
-¿Que es todo esto?, ¿Donde estoy?, gritó Silvio aterrado
San Martin lo tomo de los hombros dejándolo en el aire y le dijo:
-'perîculum,î perîculum,î!! affectâtum curtus rubentis!
- No lo entiendo general, no lo entiendo- Dijo Silvio, casi sollozando
- affectâtum curtus rubentis!, Semper Fidelis!, Semper FIdelis!, Semper Fidelis!
Y la estatua lo soltó y lo dejó caer al vacío.
Cuando despertó dió un alarido terrorífico, se encontraba boca arriba en el suelo, se habia caido del banco. Había tenido la pesadilla mas extraña de su vida.
Aún el suelo se encontró con la mirada de un hombre que lo estaba observando, pelado, con bigote, tenía una chomba ajustada, short deportivo, medias y zapatos, en la mano tenia una correa con la que estaba paseando un bichón frisé, que comenzó a lamerle el rostro. El hombre de bigotes hizo una expresión de disconformidad, negó con la cabeza, jaló de la correa y se fue con su mascota.
La estatua de San Martín seguía en su lugar, tan alta y solemne.

20090421

Semper Fidelis II



3.
Despertóse en el lecho, afuera comenzaba el ruido tradicional
de Constitución y entraba un suave aroma a churro y garrapiñadas.
De un salto, se levantó de la cama, en el piso se puso a hacer sus series de flexiones y abdominales diarias, mientras que en la mesa de luz, una cucaracha lo miraba como diciéndole, Buen día Silvio!.
Entró en el baño, y aunque se quedó con una de las canillas en sus manos, pudo darse un cálido refresco mañanero.
Al bajar al "lobby del hotel" notó que la muchacha oriental del día anterior ya no estaba, la había reemplazado un señor gordo vestido de azul, que al parecer, hacia las veces de portero, estaba sentado durmiendo con los brazos apoyados sobre el mostrador. Como solo había pedido una noche y pagó por adelantado, Silvio quería entregar la llave e irse, pero no quería despertar al viejo, así que levantando suavemente unas de sus manitas, coloco el sobre con la llave, como casi un gesto de ternura.
Era un soleado sábado de marzo, Caminó hacia la plaza, se sentó en un banco, se dispuso a chequear la guia T, tenia dos días para recorrer el distrito federal, el lunes tenía que presentarse en la facultad de derecho, en Figueroa Alcorta, no estaba muy seguro de como era el tema universitario, eso lo incomodaba un poco, el exilio de Frías, y los oscuros sucesos que ultimamente ocurrieron en ese pueblo, lo llevaron a elegir esta carrera, aunque no sabia, si era lo que realmente quería, decidió guardarse todo ese equipaje de dudas, nerviosismo y cierto miedo para la cita del lunes.
Siguió chequeando la guia T, contando las calles y las cuadras con los dedos, el dinero que tenia no era escaso, pero tampoco abundaba, de su bolso sacó una flamante agenda electrónica, obsequio de Zaqueo Furesi, con una calcomanía de Jesucristo en el dorso. Comenzó a anotar en la agenda: de plaza Constitución a obelisco _ 19 cuadras; del obelisco a casa rosada _ 10 cuadras, de pronto una voz lo interrumpió en su tarea.
-Amigo, ¿no te sobra una moneda? era un adolescente con visera y musculosa.
-Sobrar creo que no, pero tengo algo- y del bolsillo sacó una moneda de un peso y se la dio.
Inmediatamente el joven se sentó a su lado en el banco y le estrechó la mano.
-Que dios te bendiga amigo, me llamo Diego.
Diego le contó que desde su madre lo echó de la casa, vivía en la plaza, que no tenia nada de que avergonzarce, porque en la plaza estaba mejor que en su casa, tenia mejores amigos, ganaba mas plata y se sentía mas seguro que en cualquier otra
parte, le dijo también que junto a sus amigos eran los dueños de la plaza, que ni la policia tenia tanto poder como ellos.
Silvio comenzó a incomodarse un poco.
-Amigo, si necesitas algo, faso, merca, putas, tenés que encontrarme acá en la plaza y pregunta por mi, por Diego, acá todos me conocen-le dijo, colocando su mano en el hombro de Silvio como queriéndolo abrazar.
De pronto se acercaron cuatro jóvenes al lugar, con la misma impronta de Diego, un par de ellos por sus rostros, estaban empezando a dejar la adolescencia.
-Por ahora, no necesito nada de eso, me despido, ha sido un gusto- Silvio se levantó rápidamente.
-Aguantá un toque, ¿no querés conocer a mis amigos? exclamó Diego abriendo los brazos.
-Tal vez en otro momento, sin mas, me despido señores- Silvio encaro hacia la calle Lima.
A sus espaldas escuchó murmullos y risas, apuró el paso, Silvio estaba algo asustado, quería salir de esa plaza lo antes posible. Antes de cruzar la calle, escuchó una voz casi familiar.
-¿Sale un chori master? el gordo Barbosa, ya se encontraba cortando el pan en dos, tenia el rostro transpirado y ruborizado.
El estómago de Silvio hacia sonidos diabólicos asi que accedió.
-deme uno por favor.
Caminó, caminó y siguió caminando, por la 9 de Julio, cuando estaba transitando la octava cuadra se dio cuenta que la agenda electrónica, ya no estaba con el. Diego y sus amigos, pensó, y echó una maldición al aire. El obelisco se dejaba ver a lo lejos.
Cuando llegó se quedo cinco minutos contemplándolo, al quinto minuto, toda la emoción se le había diluido, aquel objeto fálico no era mas que un gran bloque de piedra, altísima y erecta.
Estubo toda la mañana y el mediodía recorriendo Buenos Aires, las peatonales Lavalle y Florida, plaza Congreso, La fuente de Lola Mora, pasó también por el cabildo, al pasar por la catedral, se le piantó un lagrimón, al leer que allí descansaba el General San Martin.
En plaza de Mayo se sentó en un banco, eran las cuatro de la tarde, las piernas le temblaban, habían sido muchas horas de caminata, se quedó contemplando la estatua de San Martin, los ojos se le fueron cerrando de a poco, y casi sin darse
cuenta, se quedó dormido.



Continuará.

20090406

Espejismo





No sé si existió alguna vez ese mundo

flotando perdido en las aguas del tiempo.

Yo lo he visto a menudo con su bruma violada,

parpadeando en el fondo de algún sueño vago:

Sus torres extrañas,insólitos ríos,

laberintos inmensos,luminosas cavernas,

y cielos enmarañados,como esos que tiemblan,

ansiosos,al presagio infernal de la noche.

Sus marejales llegan a la costa juncosa y desolada

Donde unos pájaros inmensos giran;y en la cima ventosa

un pueblo antiguo yergue sus blancos campanarios

cuyos repiques vespertinos aún oigo.

No sé que tierra es esa...no me atrevo

a indagar cuándo ni porqué fuí o iré allá.





Howard Philips Lovecraft.

20090309

सलेब्रसिओं दे ला त्रिस्तेज़ा

Celebración de la tristeza


Todos los bajones
todos los malos rollos
todas esas veces
en las que quize estar muerto
y las que vendran.

todas las mentiras
todos los desengaños
toda la soledad
todas las borracheras
ya sea por celebracion
o por duelo.

todas las peleas
todas las caidas
y el negarme rotundamente
a vivir una mentira
y en fin,

todo ese material/basura
con el que se construyo mi vida
hicieron de mis restos de humanidad
algo dificil de romper.




El Conde de Bubonia.

20090308

La mujer es el negro del mundo


La mujer es el negro del mundo
si que lo es... pensalo un poco
la mujer es el negro del mundo
pensalo un poco... y hacé algo al respecto

Le hacemos pintarse la cara y que baile
Si no quiere ser una esclava,
decimos que no nos ama
Si lo suyo va en serio,
decimos que está tratando de ser un hombre
Mientras la denigramos,
pretendemos que está sobre nosotros

La mujer es el negro del mundo
Si que lo es...
Si no me creés, prestale atención
a la que está con vos
La mujer es el esclavo entre los esclavos
Ah, si... mejor gritémoslo

Hacemos que cuide y críe a nuestros hijos
y después la abandonamos
por ser una madre vieja y gorda
le decimos que el hogar
es el único lugar que debería estar
y después nos quejamos
de que es demasiado inculta
como para ser nuestra amiga

La insultamos todo el tiempo por televisión
y después nos preguntamos
por qué no tiene valor o confianza
Cuando es joven matamos su deseo de ser libre
Mientras le decimos que no sea tan inteligente
la denigramos por ser tan tonta

La mujer es el negro del mundo
Si que lo es...
Si no me creés, prestale atención
a la que está con vos
la mujer es el esclavo entre los esclavos
Si que lo es
Y si me creés, mejor que lo grites

Le hacemos pintarse la cara y que baile
Le hacemos pintarse la cara y que baile.


(John Lennon/Yoko Ono)

20090306

Semper Fidelis (Apéndice)





2. Curriculum Vitae
Era una noche de escarcha luminosa cuando doña Blanca Bustamante dió a luz a Silvio. El decimoséptimo hijo del matrimonio fué concebido en el comedor de la casa. Silvió se precipitó al mundo en madrugada, Doña Blanca decidió parirlo en su casa, como a sus otros dieciséis hijos, su marido, don Virgilio, era un hombre celoso y desconfiaba de los médicos y ginecólogos.
A los tres años Silvio ya sabia leer, aprendió gracias a los gigantes carteles que colocaba don Virgilio en la despensa, que era el motor económico de los Bustamante. Carteles como "HAY TAMALES A PEDIDO", y otros un poco mas grandes, "SI NO VIENE A COMPRAR, DÉJEME TRABAJAR", "PORQUE APRECIO SU AMISTAD, NO LE FÍO", "NO ROBARAS AQUÍ", los casi fastidiosos carteles de don Bustamante iban aumentando materia gris en Silvio y armaron la figura de un personaje entrañable en Frias, el Codito de la despensa Los hermanos.
Cuando cumplió seis, su tío Cuqui le regaló un walkman, Silvio pasaba las siestas grabando los sonidos del monte, el canto de los caranchos, chicharras y cardenales. Llegó a tener una basta colección de casettes a los que ordenaba en clase y orden. Uno de esos casettes sirvió para matar de un susto al abuelo Adrian, Don Adrian siempre contaba la misma anécdota, recordaba cuando recién egresado del servicio militar, se internó un mes en el monte, para encontrar y enfrentar al mismisimo Mandinga, obviamente, el demonio, nunca se hizo presente, la moraleja del abuelo consistía en que no había que tenerle miedo a nada, menos a un hombre con cuernos y con cola. Una noche luego de concluir su dilatada historia y vaciar una damajuana, Don Adrian se disponía a entrar al mundo de los sueños, el niño Silvio puso el casette del canto de las chicharras en el gran centro musical recién comprado, sin saber que estaba al máximo de volumen. Era la una de la madrugada cuando en toda la casa se escuchó el canto del macho clamando por la hembra, el ruido mefistofélico de los insectos, provocó en el abuelo Adrian una diarrea antológica, y peor aún, un paro cardíaco letal, provocando una muerte rápida e indolora.
Silvio estubo años sintiéndose culpable por aquel dramático episodio, hasta que entró en la adolescencia, época de hormonas subversivas.
Josefina Furesi la hija de Zaqueo, el recaudador de limosnas de la Parroquia de Frias, fue el primer amor de Silvio, con ella compartió besos, caricias, canto de chicharras y un tímido y hefímero debut sexual mutuo. El noviazgo de Silvio llegó a su fin, el dia de la misteriosa desaparición de Gerson, quien era hermano de Josefina. Al ver tanta tragedia rodeándolos, decidieron que la separación era lo mejor que les podía pasar a los dos.
Pero la historia de la misteriosa desaparición de Gerson, el hijo de Zaqueo, tendrá un párrafo aparte en esta historia.
Para superar el dolor, Silvio decidió irse de Frias por un largo tiempo, Buenos Aires lo esperaba para cambiar su vida notablemente.

20090225

Poemas cortos para leer en el biorsi. n° 2

Fanta fanta fanta
despierto de mis sueños bronceados
y vos estas ahí
a pocos centímetros
preparas café como ninguna otra
con tu hilo de voz Pantoja
pretendes cambiar el mundo
Mordiendo y mordiendo mis orejas.
estoy navengando con Caronte
en el mar de la nada.
oh Fanta, Fanta, Fanta!
nos estamos poniendo viejos
no nos gastemos
somos seres naranjas
mi vida será el mar.
Cosme.


Siento, siento correr
dentro de mí, los gérmenes caer
siempre cuesta abajo
me empalagan y me irritan
mañana quizá me sienta enfermo
y tiritando entre las sábanas te maldiga
y quizá sea mentira
porque aún en la mas mortal
fiebre meningitosa
negaré que la desgracia vino de tus manos
la muerte es un adorno tan bello
y tan fútil
que los seres no llegarán jamas a comprenderlo

Señor Ojete

Semper Fidelis, I

Capítulo I




Versículo 1.


Bajó de aquel bus pegajoso que lo trajo de Frias, hambriento y con la boca seca.

La estación de Constitución era puro bochinche, un hormiguero colosal, bocinas, faldas y celulares.

Silvio caminaba sonriente, algo emocionado, llegando a la plaza, sentose en un banco.Lleno de felicidad, recordó con orgullo el rostro de sus padres al partir del bus, El rostro del matrimonio Bustamante viendo al menor de los 17 hermanos Bustamante yendo a ganarse la vida, a conquistar el mundo era algo que lo estremecía y le ponía la piel de gallina. Se le piantó un lagrimón, se paró, y secándose el sudor de la frente con la muñeca, siguió con su camino.

En un puesto callejero pidió un jugo de naranja pero le dieron una Manaos pomelo amarillo Bart Simpson, la cual estaba helada y bebió gustosamente. Se dejó rendir ante el aroma y el color de unos chorizos asándose en la resolana. Cuando se acercó al puesto, el gordo Barbosa lo recibió con un -sale un chori master?

Silvio acepto, asintiendo con la cabeza.

-vos no sos de acá, no? preguntó el obeso vendedor, mientras cortaba en dos el pan.

-No, acabo de llegar, soy de Frias, Santiago del Estero.

-Santiagueño eh!, cansado por el viaje? Barbosa mostraba una sonrisa cómplice.

-Un poco-

A continuación Barbosa inició su mejor repertorio de chistes de santiagueños, que tenia acumulado, esos que en los asados o reuniones de unidades básicas lo hacen sentir como un hermano Marx.

La sesión de mofa, comenzó a irritar a Silvio, vociferó un

-Si, asi dicen, tenemos famas de fiacas, Silvio Bustamante encantado de conocerlo.

Estrechó la mano de Barbosa, le dió un mordisco al sanguche y siguió su camino.

La primera parte del plan era buscar un hotel, bañarse, luego salir a recorrer Buenos Aires, estaba ansioso por conocer muchos puntos de la ciudad, el obelisco, la casa rosada, el mercado del abasto, el cabildo entre otros.

Caminó un par de cuadras, encontró un hotel, el "San José Hotel" parecía amigable, al menos su fachada. Lo atendió una muchacha china que hablaba con monosílabos

-habitación 2, piso 5- entregándole la llave dentro de un sobre.

Afuera hacia alrededor de treinta grados, la habitación que le habían otorgado doblaba la apuesta. Prendió el ventilador cuasi-portátil que estaba en la meza de luz, se dió una ducha tibia, se afeitó, se acomodó en la cama de una plaza, para revisar la "Guia de Buenos Aires" que habia comprado antes de partir. Sus músculos encontraron alivio en el lecho, su cuerpo comenzó a relajarse, sus ojos comenzaron a ceder y sin querer queriendo la siesta lo devoró.

Cuando despertó ya se había hecho de noche

-no importa, mañana será otro día, se dijo

Dio la vuelta y siguió con sus sueños.

Sueños con hadas y duendes, con vasos gigantes cargados de vino derramándose, sueños raros tubo esa noche.

20090125

Oro








Antes de la primera guerra mundial, las islas Palau (antes Pelew) pertenecían a Alemania, que en 1899 las había comprado a España. Luego, en 1918, se convirtieron en mandato japonés. Con desprecio de la obligación impuesta por la liga de las Naciones, el Japón las convirtió en bases fortificadas, que le fueron muy útiles durante la segunda guerra mundial. Las islas Palau fueron escenarios de los más sangrientos combates librados en el Pacífico, y la isla central, la de Yap, adquirió notoriedad en la historia de la guerra.
 
Actualmente todo el grupo de islas se encuentra en manos norteamericanas.
Pero mucho antes de los alemanes, los japoneses o los norteamericanos, Yap era famosa por cierta particularidad: su moneda. Aunque inocentes y primitivos, los nativos de bronceada piel conocían la institución del dinero. El único inconveniente era que Yap carecía totalmente de metales; y si bien habiá abundancia de conchas, frutos y dientes de animales, los habitantes de Yap llegaron a la conclusión de que un sistema monetario fundado en estos objetos tan comunes carecería de la estabilidad necesaria. Era preciso hallar un material tipo que poseyera auténtico valor intrínseco.

En definitiva eligieron el producto de una isla situada a doscientas millas de distancia: las piedras de una gran cantera, un material perfecto para la fabricación de ruedas de molino. La isla estaba a gran distancia; extraer y dar forma a las piedras implicaba considerable esfuerzo. Por consiguiente, se dijeron los habitantes de Yap, habían hallado la moneda perfecta.

Una piedra redonda y chata de aproximadamente un pie de diámetro correspondía más o menos a media corona o a un dólar de plata. Si se la perforaba en el centro, se podía pasar un palo por el agujero, y llevarla al mercado... aunque el portador no pudiera caminar muy erecto. Cuanto más grande la piedra, mayor su valor. La enorme piedra de molino de doce pies de diámetro era el equivalente de un billete de mil dólares; y el agujero practicado en el centro podía dar cabida al jefe indígena más corpulento.

Pero, ¿cómo se utilizaba esta moneda?¿Era preciso trasladar estas piedras, cuyo peso era de varias toneladas, cada vez que se compraba o vendía algo? El pueblo de Yap era demasiado inteligente para acometer tan pesada tarea. Se dejabanlas piedras en el sitio original, en el jardín o en el patio del primer propietario; adquirían la condición de propiedad inmueble, y se las transfería sencillamente a nombre de nuevo propietario. El pueblo de Yap carece de lenguaje escrito, de modo que el convenio era puramente verbal; pero era respetado más fielmente que un documento de cincuenta páginas redactado por un regimiento de abogados. En Yap había muchos hombres adinerados cuya "riqueza" se hallaba dispersa por toda la isla. Naturalmente, tenían derecho a visitar su propiedad, a inspeccionarla, a sentarse en el agujero central y a satisfacer su orgullo de propietarios. Y en este orgullo se complacían tanto como el avaro que recuenta su dinero o el accionista que corta sus cupones.

Pero la historia no acaba aquí. Yap sufre a menudo tifones tropicales. Tampoco son raros los maremotos. A Veces se descargaban con enorme violencia, y las grandes piedras iban a parar a las lagunas. Una vez superado el difícil momento, reparadas las chozas y enterrados los muertos, los nativos se dedicaban a buscar el dinero que habían perdido.  Lo hallaban en el fondo de los lagos, claramente visible gracias a la transparencia de las aguas.

Pero, establecida la ubicación de las piedras, a nadie se le pasaba por la cabeza la idea de rescatarlas. Hubiera sido tarea muy difícil; sea como fuere jamás se realizó el intento. El dinero, la riqueza estaba allí; ni el prestigio familiar ni la situación individual sufrían porque esa riqueza estuviera sumergida en una o dos brazas de agua.

Actualmente, del 75 al 80 por ciento del oro mundial está en Fort Knox, Kentucky. Se han dispuesto complicadas precauciones contra la posibilidad de ataque atómico. Basta mover una o dos palancas para inundar los depósitos. Pero aunque el oro está en depósitos subterráneos, y facilmente podría quedar sumergido, el valor de la moneda norteamericana no se ha visto afectado en lo más mínimo.

El dólar es siempre el "todopoderoso dólar", porque la gente sabe que el oro está allí. Y lo mismo puede decirse de todos los países que todavía se ajustan al patrón oro. ¿Hay tanta diferencia entre el oro de Fort Knox y las ruedas de molino de Yap? (*).









(*) Fragmento del genial libro  "Historia de la estupidez humana" de Paul Tabori.

20090117

Poemas Cortos para leer en el Biorsi. n°1


Cirulnik la novia fugitiva
















Bajó del bus con aroma a labanda
equipaje repleto de hormonas
sonrisa y elegancia
para derretir suegras
dos pares de zapatos blancos
y miles de artimañas
descansando en su sien.




Lentamente sus ojos celestes
se empalagaron
al ver tanto vigor,
hay dos delfines de Dios
encayados en la playa
una luna de mermelada
iluminándolos






No quiero destruirme
no quiero destruirte
vos y yo
nos vamos a disparar
con tostadas matinales
y bombas nucleares.
Lágrimas caen silenciosamente
corriendo su maquillaje 
del reino de la miel.






El último tren a Ciudad Olvido
arrancó antes de lo previsto
candente, ensordecedor
un tren infame.
Aún se podia oler en el aire
aquel aroma púrpura
que horas atras
la estremeció y la enamoró.



Olvidar
con tragos pálidos de vodka
en la barra, partiendo manices
compartiendo con Sr. Dupret
los tragos de fuego y mi penar.
La gente sin alma
le dicen el loco del Pájaro Cocodrilo.




Despertando
con saliva canina en mi rostro
desde arriba
una neurona mia caia
en la arena
y parecia una estrella de mar
en la bahia de la morondanga me encontraba
Todas mis heridas fueron sanadas.



Cosme
///////


Imprimir en papél reclicado corrugado y conservar al vacio.















20090115

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 Las rocas van a bajar (trago amargo) - Los Twist
Que vas a hacer, la vida es así dura
un trago mas te va a hacer olvidar
noche de sed, noche de los sin noche
y la vidurria recién va a comenzar
de arriba de la montaña
las rocas van a bajar


No te quejes si viene mal servido
ese café, no es de por acá
tómalo pronto, tómalo sin cuchara
que sin azúcar te va a despabilar
de arriba de la montaña
las rocas van a bajar

Trago amargo-noche larga
sinsabores y champagne
roca viva-vida fácil
que va hacer, sos un bacán

Va a ser mejor que guardes ese espejo
me da el reflejo y no puedo dormir
tengo los ojos que parecen el dos de oro
no hay mas café y el sol ya va a salir
de abajo de la montaña
las rocas van a subir

 Never let me dow again - Depeche Mode
Estoy dando un paseo
con mi mejor amigo.Espero que no vuelva a defraudarme.
Él sabe dónde me lleva.
Me lleva adonde yo deseo estar.
Estoy dando un paseo
con mi mejor amigo.Estamos volando alto.
Vemos pasar el mundo ante nosotros.
No deseo bajar jamás.
No deseo volver a poner mis pies
en el suelo.
Estoy dando un paseo
con mi mejor amigo.
Espero que no vuelva a defraudarme.
Me prometió que estaría tan seguro como en casa
Mientras recuerde quien lleva los pantalones
suponiendo que nunca vuelva a decepcionarme.

Nunca me defraudes.
Mira las estrellas que brillan resplandecientes.
Todo va bien esta noche.


China Girl - David Bowie
Podría escapar de esta sensación,
con mi muchacha China
Me siento una ruina sin mi,
pequeña muchacha China
Oigo el corazón 
golpeando,
 ruidosamente como trueno
Vio las estrellas chocar

Soy un desastre sin mi, pequeña muchacha China
Despierto las mañanas donde está
mi, pequeña muchacha de China
Oi su corazón golpeando, ruidosamente como trueno
Vi las estrellas estrellarse abajo

Me siento trágico, como Marlon Brando
Cuando miro a mi muchacha China
Podría fingir que nada
realmente significa demasiado
Cuando miro a mi
 muchacha China

Tropiezo en la ciudad al igual que una vaca sagrada
Visiones de esvásticas en mi cabeza
Planes para todos
Está en el blanco de mis ojos


Mi pequeña muchacha China
No debes ensuciarte conmigo
Arruinaré todo que eres
Te daré la televisión
Te daré ojos de azul
Te daré los hombres que quieras
para gobernar el mundo

Y cuando me excito
Mi pequeña muchacha China dice
Oh cariño solo cierra la boca
Ella dice…


Oh oh oh, mi pequeña muchacha china.

Accuracy - The Cure
Nos sentamos en
la misma habitación Cara a cara 
Te doy la dirección incorrecta 
Te alimento 
Me miras a los ojos 
Nos reímos Te podría matar 
Sin intentarlo 
Esto es la precisión 
Practicar todo 
el día la precisión 
Espejo espejo 
en la pared...

Semen Up - Patricio Rey y sus redonditos de Ricota
Ella tiene una forma de hacerme creer 
Que es par
a mi la mejor manzana 
Su estilo desprecia mi soñar 
Con ella soy
 rico, gratis 
La veo casi como un demonio 
Y rasco la alfombra por su amor 
Saludable y católica 
No le gusta que ande solo 
Se ha montado en mi nariz 
Y es para mi la mejor fruta 
La veo casi como un demonio 
Y rasco la alfombra por su amor

20090109

Noqueando a la novia de Dipi (Parte I)

Después de unos días de regresar de Francia, mi casa, tan ajena y enorme, me daba una
sensación de soledad inquietante. Aunque no fue tan difícil localizar a mis amigos, gran
parte de ellos estuvieron en el funeral de mi padre y fue ahí el lugar del encuentro.
Había varios que no había vuelto a ver, uno de ellos era Dipi.



Dipi era el amigo que mis padres veían como satanás, como una mala influencia para su
hijo, por eso el trato de mis padres siempre fue hostil con el. En realidad Dipi, era unos de los pibes mas honestos y divertidos de Urdapilleta, le encantaba compartir su alegría, su música y sus porros con quien sea, y no había en el
rastros de maldad alguna. Tarde varias semanas en encontrarme con el, decían que desde que se había ido a vivir a la casa de sus suegros, lo habían visto muy poco y que el mismo se había
auto-marginado del grupo. Gracias a Gimena, una antigua enamorada de Dipi, conseguí su
número de celular. La llamada duró poco minutos, suficiente para acordar el encuentro al
dia siguiente.

Estaba por anochecer en la plazoleta del triángulo, cuando una pareja de jóvenes se
acercaba al banco donde me encontraba.

-Hola Esteban

-Dipi, sos vos?

-Si, como te ha ido? tanto tiempo, ella es mi novia Bárbara.

Efectivamente, era Dipi, con su inconfundible sonrisa de dientes abiertos, aunque lucía
mas flaco, algo encorbado, frágil.

-Hola, como estas? Guillermo me contó que eran grandes amigos- Bárbara estrechó mi mano,
apretando mis dedos. En ese momento pensé que Barbara, por su contextura física era hija de gigantes o trabajaba en el puerto o era boxeadora profesional, no estaría tan errado.

Fuimos al antro del flaco Floyd, por unas cervezas. La charla transcurrió entre risas, humo de cigarrillo, anécdotas. Frases como "Te acordas cuando..." o "Que es de la vida de..." rompían el silencio atroz del lugar. La mirada penetrante y algunas frases de Barbara me incomodaban un poco, ella no dudaba en decir palabrotas y contar sucesos de la vida personal de la pareja, que hacían sonrojar a Dipi, incluso llegué a notar que Barbara era la encargada de terminar cada frase que articulaba Dipi, con una frecuencia tediosa. Era ella quien tenia siempre la última palabra y al parecer Dipi era feliz así.

-Decime Esteban, como me ubicaste? hace tiempo que no veo a los otros

-Es por tu trabajo, y además papá no quiere que andes por ahí con un montón de vagos sin futuro- vociferó Barbara, que a esta altura ya estaba en mi lista negra.

-No lo digo por vos Esteban!, no te me enojes por favor- reflexionó, al mismo tiempo que tragaba cerveza.

-Oh no!, claro que no, por favor- murmuré y volviéndome otra vez a Dipi dije:

-Gracias a Gimena, te acordas de Gimena? logré ubicarte.

En ese momento, la cara de Dipi empalideció, estaba blanco como un algodón, y me dí cuenta que había metido la pata, aunque a mí, no me parecía tan grave.

-¿Gimena? otra vez esa tilinga, ahora ¿donde se esconde? decime- gritó terriblemente Barbara.

-Por favor Barbara, solo me dijo donde encontrarlo, calma

-Callate por favor! y no nos molestes mas, nos vamos- y empujando su frágil humanidad hacia la puerta Barbara se llevó a Dipi.

Yo me quede sentado un momento totalmente confundido y enojado, luego salí para, por lo menos despedir a Dipi, la discusión seguía, Barbara era un festín de insultos y amenazas y Dipi trataba de contenerla. Luego, asombrado, vi como el puño de la novia chocaba con el rostro de Dipi, un golpe seco y efectivo que dejó a Dipi en el suelo, inconciente.

-¿Que haces animal?

-Eso le pasa por mentirme, nadie me miente

-¿quien carajo te crees que sos? Dije eso y acercándome para empujarla y darle los primeros auxilios a Dipi. Mala Idea.

Unos treinta minutos después me despertaba mirando el esquelético rostro del Flaco Floyd que mirándome sin disimular la risa dijo

-Que golpe te dio la mole!, ya estábamos llamando a la funeraria!

y todos los borrachines del antro empezaron a reír. Dipi y su novia ya no estaban, solo yo en el suelo y con un fuerte dolor de cabeza.
Fragmento de un libro sin nombre, Capítulo 1 "Repatriando al hijo pródigo"Cosme Sigali.